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El primer ministro de Polonia, Donald Tusk

El primer ministro de Polonia, Donald TuskAFP

Polonia frustra un asesinato en Varsovia supuestamente ordenado por Rusia contra un ciudadano estadounidense

Un ciudadano ruso de 29 años ha sido detenido y acusado de preparar el asesinato de un estadounidense de origen ucraniano. Varsovia asegura que fue reclutado por la inteligencia rusa y que la operación estaba en una fase avanzada

La guerra de Ucrania ha vuelto a proyectar su sombra sobre territorio de la OTAN, esta vez en forma de una presunta operación de asesinato. Las autoridades polacas aseguran haber desbaratado en Varsovia un plan para asesinar a un ciudadano con nacionalidad estadounidense y ucraniana. El supuesto ejecutor, un ciudadano ruso de 29 años, fue detenido el pasado 7 de agosto, aunque el caso no se hecho público hasta ahora.

El propio primer ministro polaco, Donald Tusk, ha revelado el caso y afirma que el sospechoso había sido reclutado por los servicios de inteligencia rusos para ejecutar el asesinato. La operación ha sido llevada a cabo por la Agencia de Seguridad Interior polaca (ABW) y la Policía, con cooperación de los servicios estadounidenses. El detenido permanecerá en prisión preventiva durante los próximos tres meses mientras continúa la investigación.

El episodio tiene una especial gravedad por el lugar y por la nacionalidad de la supuesta víctima. Tusk ha presentado el caso como el primer episodio conocido en el que alguien actuaría por encargo de Rusia y que habría intentado atacar a un ciudadano estadounidense en territorio de otro miembro de la Alianza.

Pero existe una cautela fundamental: la participación de los servicios secretos rusos es, por ahora, una acusación de las autoridades polacas. No se ha hecho pública la identidad de quien habría dado la orden, el servicio ruso concreto implicado ni una prueba que permita atribuir personalmente la operación a Vladímir Putin.

Las autoridades sostienen que el hombre no actuaba por iniciativa propia. Tusk afirmó que había sido captado por los servicios de inteligencia rusos y enviado a Polonia para cometer el asesinato. El primer ministro aseguró, además, que la operación fue descubierta cuando se encontraba en una fase avanzada, antes de que pudiera ejecutarse. Sin embargo, la investigación sigue abierta y buena parte de los detalles permanecen bajo secreto. No se ha explicado públicamente cómo entró el sospechoso en Polonia, cuándo llegó a Varsovia, qué método pretendía utilizar ni cuándo estaba previsto el ataque. Tampoco se ha hecho público el nombre de la persona que supuestamente iba a ser asesinada.

Las autoridades únicamente han confirmado que se trata de un ciudadano estadounidense y ucraniano. Tusk ha señalado que era una persona considerada «incómoda» para el régimen de Putin, pero no ha explicado qué actividad desarrollaba ni qué habría motivado su supuesta selección como objetivo.

¿Quién estaría detrás?

La acusación polaca apunta directamente a los servicios de inteligencia rusos. Esa es la información más contundente proporcionada hasta ahora por Varsovia. El ministro polaco encargado de la coordinación de los servicios especiales, Tomasz Siemoniak, confirmó que la operación contó con cooperación estadounidense.

Ucrania y Rusia guardan silencio

La dimensión estadounidense es una de las claves del caso. Polonia ha confirmado que sus servicios trabajaron con los servicios de inteligencia de Estados Unidos para frustrar la operación. Washington, sin embargo, ha mantenido una posición prudente y no ha hecho públicos los detalles de esa cooperación.

En cuanto a Ucrania, no consta por ahora una declaración oficial suficientemente detallada de Kiev sobre este caso concreto que permita añadir una valoración propia a la información proporcionada por Varsovia. Rusia tampoco ha ofrecido –hasta ahora– una respuesta pública específica.

Hasta quince años de prisión

El sospechoso pasará en prisión preventiva los próximos tres meses. Los delitos que la Policía polaca le atribuye –la preparación de un asesinato y la aceptación de un encargo para cometerlo a cambio de un beneficio material o personal– están castigados con penas de entre dos y quince años de prisión según la legislación polaca.

Polonia, primera línea de la guerra clandestina

El supuesto complot se produce en un país especialmente expuesto a las actividades de inteligencia vinculadas a la guerra de Ucrania. Polonia es uno de los principales apoyos europeos de Kiev y una vía fundamental para el tránsito de ayuda occidental hacia Ucrania. Su posición geográfica y su pertenencia a la OTAN la convierten además en un escenario especialmente sensible para las operaciones de espionaje y sabotaje.

Si la acusación polaca termina respaldada por pruebas judiciales, Varsovia no habrá frustrado únicamente un asesinato: habrá descubierto una operación clandestina atribuida a una potencia extranjera contra un ciudadano estadounidense en territorio de la OTAN. Pero, hasta que esas pruebas sean examinadas judicialmente, esa conclusión debe mantenerse como lo que es: una acusación de las autoridades polacas, no un hecho judicialmente probado.

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