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montaje nord stream

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Alemania detiene en Croacia a un segundo sospechoso del sabotaje contra el Nord Stream que fue liberado por Polonia

El hombre que Varsovia dejó en libertad hace diez meses ha sido detenido de nuevo. Berlín sostiene ahora que formaba parte del grupo que colocó los explosivos; Kiev niega que el Estado ucraniano ordenara el sabotaje

Casi cuatro años después de las explosiones que destrozaron los gasoductos Nord Stream en el fondo del mar Báltico, la investigación alemana acaba de dar un nuevo paso. La policía croata ha detenido en Pula, a petición de Alemania, a un ciudadano ucraniano identificado por las autoridades alemanas como Vladimir Z., un buzo profesional al que la Fiscalía Federal alemana considera sospechoso de haber participado directamente en la colocación de los explosivos que destruyeron los gasoductos en septiembre de 2022.

La detención tiene una particularidad que la convierte en especialmente relevante para Polonia: es el mismo hombre que fue arrestado en territorio polaco en septiembre de 2025 y cuya entrega a Alemania fue rechazada un mes después por un tribunal de Varsovia. Ahora, tras haber sido localizado en Croacia, vuelve a quedar a disposición de la justicia europea y, según la Fiscalía Federal alemana, será trasladado a Alemania para comparecer ante un juez de instrucción del Tribunal Federal de Justicia.

Conviene separar lo que está probado de lo que todavía es una acusación. No existe aún una sentencia que determine quién ordenó el atentado de Nord Stream. Lo que existe actualmente es una investigación penal alemana que ha identificado a varios ciudadanos ucranianos como presuntos participantes y que, desde julio de 2026, sostiene además que uno de ellos actuó por encargo de autoridades estatales ucranianas. Ucrania niega esa conclusión.

El detenido: un buzo ucraniano

La Fiscalía Federal alemana identifica al nuevo detenido como Vladimir Z. Según los fiscales, es ciudadano ucraniano y buzo cualificado. La acusación sostiene que pertenecía al grupo dirigido presuntamente por otro ciudadano ucraniano, Serhii K., y que participó en la operación destinada a colocar explosivos en Nord Stream 1 y Nord Stream 2.

La investigación alemana sostiene que el grupo utilizó un velero alquilado en Alemania y que los participantes se desplazaron hasta la zona de la isla danesa de Bornholm. Allí, según la hipótesis de los fiscales, los buzos descendieron hasta las tuberías y colocaron los artefactos explosivos.

La Fiscalía alemana lo sitúa como participante material en la operación submarina. Formalmente, se le considera sospechoso de delitos relacionados con provocar una explosión, sabotaje contrario al orden constitucional y destrucción de construcciones e infraestructuras.

La acusación, sin embargo, tendrá que ser demostrada ante los tribunales. El detenido no ha sido declarado culpable.

¿Quién es el otro sospechoso?

La investigación alemana había dado otro salto importante en 2025, cuando las autoridades italianas detuvieron a Serhii K., antiguo oficial del Ejército ucraniano. Fue arrestado en Italia en agosto de ese año y posteriormente trasladado a Alemania. En julio de 2026, la Fiscalía Federal presentó formalmente cargos contra él ante un tribunal regional de Hamburgo.

Los fiscales sostienen que Serhii K. dirigió el grupo que preparó y ejecutó el sabotaje y que la operación fue organizada por orden de autoridades estatales ucranianas. Según la acusación, el objetivo era inutilizar de forma permanente los gasoductos y evitar que Rusia pudiera obtener ingresos procedentes de la exportación de gas que pudieran contribuir a financiar su guerra contra Ucrania. Serhii K. niega las acusaciones.

El origen: las explosiones

Para entender la dimensión del caso hay que regresar al 26 de septiembre de 2022.

Ese día se registraron varias explosiones submarinas en el Báltico y posteriormente se detectaron fugas masivas de gas en los gasoductos Nord Stream. Tres de las cuatro líneas de Nord Stream 1 y Nord Stream 2 resultaron dañadas. Las explosiones se produjeron cerca de Bornholm, en zonas marítimas correspondientes a las zonas económicas exclusivas de Dinamarca y Suecia. Los investigadores determinaron que no se trataba de una avería convencional.

¿Qué países están implicados?

El caso afecta a varios países, pero de maneras muy diferentes.

Rusia y Alemania estaban directamente conectadas por Nord Stream. Los gasoductos transportaban gas ruso a Alemania atravesando el Báltico.

Dinamarca y Suecia quedaron involucradas porque las explosiones y fugas se produjeron en sus respectivas zonas económicas exclusivas. Ambos países investigaron inicialmente los hechos.

Alemania mantiene actualmente la investigación penal que ha llevado a las órdenes europeas de detención y a las acusaciones contra ciudadanos ucranianos. Es también el país donde terminaban los gasoductos y donde la Fiscalía considera que existen elementos suficientes para establecer su jurisdicción penal.

Polonia se convirtió en un elemento central del caso por dos motivos: uno de los sospechosos residía en el país polaco y fue detenido en Polonia, y además el grupo investigado habría pasado por territorio alemán y polaco durante los preparativos de la operación según la reconstrucción de los fiscales alemanes.

Italia fue el país donde fue detenido Serhii K.

Y ahora Croacia ha entrado en la investigación al detener a Vladimir Z. en Pula en ejecución de una orden europea de detención alemana.

Ucrania, por su parte, aparece en el centro de la dimensión política porque los sospechosos son ciudadanos ucranianos y porque Alemania acusa a Serhii K. de haber actuado por encargo de autoridades estatales ucranianas. Eso no significa que la responsabilidad del Estado ucraniano esté demostrada.

Polonia vuelve al foco

La historia polaca de Vladimir Z. comenzó mucho antes de su detención actual.

Alemania había emitido una orden europea de detención contra él. En 2024, cuando Polonia recibió la orden, el sospechoso ya había abandonado el país y las autoridades polacas explicaron que su nombre no había sido incluido a tiempo en la base de datos pertinente.

En septiembre de 2025 volvió a encontrarse en Polonia. Esta vez sí fue detenido, cerca de Varsovia.

El proceso de extradición se prolongó durante semanas. El 6 de octubre, un tribunal polaco amplió su detención provisional durante otros 40 días mientras se examinaba la petición alemana. Pero antes de que el tribunal adoptara una decisión definitiva, el primer ministro polaco, Donald Tusk, dejó clara su posición política. Dijo que entregar al sospechoso a Alemania no respondía al interés de Polonia y recordó la oposición histórica de Varsovia a Nord Stream.

Finalmente, el 17 de octubre de 2025, un tribunal polaco rechazó la entrega y ordenó poner al sospechoso en libertad. El juez consideró insuficiente la información proporcionada por Alemania para justificar la extradición y planteó también cuestiones relacionadas con la jurisdicción alemana y con el hecho de que las explosiones se produjeran en aguas internacionales.

Tusk celebró posteriormente la decisión y volvió a defender la posición tradicional de Polonia respecto a Nord Stream: Varsovia había considerado durante años que el problema fundamental era la construcción de la infraestructura, porque incrementaba la dependencia europea del gas ruso.

¿Y la Unión Europea?

La Unión Europea condenó el sabotaje desde el principio, aunque no ha atribuido públicamente la autoría a Ucrania.

Tras las explosiones de 2022, la Comisión Europea señaló que la información disponible apuntaba a una acción deliberada y consideró inaceptable cualquier ataque intencionado contra infraestructuras energéticas europeas.

Desde entonces, el caso de Nord Stream también se ha convertido en un ejemplo de la vulnerabilidad de las infraestructuras críticas europeas. La cooperación UE-OTAN sobre protección de infraestructuras ha utilizado el sabotaje de Nord Stream como uno de los ejemplos de los nuevos riesgos para las redes energéticas, de transporte y comunicaciones.

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