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Cuba registra dos muertes por cada nacimiento en 2025 y agrava su crisis demográfica

La isla contabilizó 136.214 defunciones frente a 68.064 nacimientos en 2025, mientras más de 245.000 personas abandonaron el país y la población en edad laboral cayó en 1,2 millones en cinco años

Cuba se resiente de los síntomas de inestabilidad que atraviesa el régimen de Miguel Díaz-Canel. La inseguridad alimentaria —casi ocho de cada diez cubanos se salta alguna comida principal por su alto coste—, los niveles récord de pobreza —alcanza ya al 94% de la población— o la persistencia de epidemias activas de dengue y virus Oropouche son solo algunos de los factores que dibujan una situación de crisis total.

El deterioro de las condiciones de vida coincide con un agravamiento de la crisis demográfica. La Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) de Cuba ha compartido unos datos reveladores: en 2025, murieron dos personas por cada nacimiento. La isla registró 136.214 defunciones frente a 68.064 nacimientos.

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Unas circunstancias impropias de los tiempos que corren han derivado también en un éxodo demográfico, sobre todo entre los más jóvenes. Muestra de ello es que más de uno de cada cuatro residentes de la isla tiene 60 años o más. En resumidas cuentas, el envejecimiento de la población se ha convertido en uno de los principales factores que explican el aumento de las defunciones y la reducción de la población activa.

Una población cada vez más envejecida

La crisis de natalidad agrava todavía más el problema. La tasa global de fecundidad se situó en 1,29 hijos por mujer en 2025, muy por debajo de los 2,1 necesarios para garantizar el reemplazo generacional. La cifra se mantiene, además, en mínimos históricos.

A este escenario se suma la emigración. Más de 245.000 personas abandonaron la isla durante 2025, según los datos del Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), lo que contribuye a reducir todavía más el número de habitantes en edad de trabajar. En apenas cinco años, la población cubana en edad laboral se redujo en 1,26 millones de personas, hasta situarse en 5,6 millones.

Miguel Díaz-CanelAFP

Hay un segundo elemento que agrava el escenario: el deterioro del sistema sanitario. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) describe escasez de medicamentos y suministros, migración de personal sanitario y problemas crecientes para mantener los servicios de salud. La crisis energética y las interrupciones de servicios esenciales están añadiendo presión a un sistema que afronta cada vez más dificultades.

La combinación de estos factores está modificando rápidamente la estructura de la sociedad cubana. Menos nacimientos, una población cada vez más envejecida y la salida de cientos de miles de personas en edad activa dibujan un círculo difícil de romper: disminuye la población que puede sostener la economía mientras aumenta el peso de los mayores que necesitan servicios y prestaciones.

La población efectiva de Cuba quedó en 9.434.593 habitantes al cierre de 2025, según los datos oficiales. El 74,7% reside en ciudades y asentamientos urbanos, mientras que unos 2,39 millones viven en zonas rurales.

Cuba afronta así una crisis demográfica que va mucho más allá de la diferencia entre nacimientos y defunciones. La pérdida de población por la emigración, el desplome de la natalidad y el envejecimiento están reduciendo de forma acelerada la base laboral de la isla, mientras el deterioro de los servicios públicos añade presión a una sociedad cada vez más vulnerable.