El periodista y académico cubano José Luis Tan Estrada
Entrevista al académico José Luis Tan Estrada
El régimen de Díaz-Canel y su maquinaria de represión: «Nunca me apuntaron con un arma, no hizo falta»
El académico Tan Estrada relata cómo fue perseguido por las autoridades, encarcelado en el centro Villa Marista y cómo tuvo que huir a México a través de la selva del Darién
Las negociaciones entre Cuba y Estados Unidos, en el marco de la presión ejercida por la Administración de Donald Trump, llevan tiempo situando a Miguel Díaz-Canel, y Raúl Castro, como objetivo de la Casa Blanca. Trump ha amenazado al régimen cubano con una intervención similar a la que terminó con la captura del dictador venezolano, Nicolás Maduro.
El autócrata cubano, lejos de rebajar la tensión, ya ha advertido de que un ataque de Estados Unidos provocaría «un baño de sangre de consecuencias incalculables». El colapso total del país y la urgencia de un salvavidas económico se ven agravados por las escasas concesiones del régimen ante las exigencias estadounidenses. Trump exige la liberación de presos políticos, así como una apertura democrática.
El presidente estadounidense Donald Trump
La represión que pretende combatir Trump lleva años instaurada en el país. La ONG Prisoners Defenders (PD) registró en abril un total de 1.260 presos por motivos políticos en Cuba, diez más que el mes anterior, y denunció una «intensificación imparable» de la represión en la isla. El Observatorio Cubano de Derechos Humanos denunció que, entre 2018 y 2023, murieron 95 personas víctimas de la represión policial.
El hermetismo y el miedo reinan en la población cubana, donde pensar diferente supone ser perseguido y vivir bajo una amenaza constante. Entre los miles de testimonios de esa realidad, el periodista y académico cubano José Luis Tan Estrada verbaliza la persecución que sufrió durante años.
–¿Cuándo comenzaron los problemas con el régimen cubano?
–Hace tres años comenzaron los problemas. El origen fue que tenía ideas contrarias al régimen comunista, pero también mi periodismo y mi labor social. La seguridad del Estado, el Partido Comunista y la Autoridad de Educación me expulsaron de la universidad de Camagüey, donde daba clases, por mis ideas políticas y por mis labores sociales. Allí también tenía un proyecto para ayudar a los más necesitados, personas mayores, niños, enfermos y abandonados por la misma dictadura.
Todo esto condujo a que, de manera arbitraria, violando todos mis derechos, la universidad de Camagüey, por discriminación política, me expulsara de su institución y me prohibiera volver a trabajar en cualquier institución de educación. Se me cerraron todas las puertas para encontrar trabajo.
José Luis Tan Estrada
Tras esto llegó una campaña de descrédito entre el gobierno y las autoridades, que usaron los perfiles falsos que usa la seguridad del Estado. Para reprimir a todo aquel que piensa diferente, la dictadura usa diferentes mecanismos de seguridad, entre los que están los clarias, que son perfiles falsos en redes sociales. Son verdaderos cómplices asociados al gobierno que se encargan de denigrar, desprestigiar, atacar y amenazar a quienes estamos en contra de la ideología comunista. Intentaron hacer creer que el periodismo que yo hacía era falso.
–¿Cómo aumentó la represión contra usted?
–Llegué a sufrir amenazas de muerte y amenazas a mi familia, y todo fue a peor. Me realizaron interrogatorios ilegales, arrestos en vía pública, detenciones ilegales, amenazas físicas y cortes de internet. Incluso, vandalizaron mi casa y sufrí un cerco policial que me impedía salir a la calle. Soy un vivo ejemplo de la represión contra el que conoce hechos, los expone y lucha por los derechos. Fruto de esta situación llegué a estar en el centro de represión de Villa Marista.
Se trata de un centro de tortura psicológica donde estuve una semana secuestrado en una celda. Durante no vi la luz del sol, no sabía ni qué hora era y fui víctima de mecanismo psicológicos de disociación como una gota de agua cayendo constantemente o una luz. En los interrogatorios acudía con mucho calor y ponían el aire a la máxima velocidad y cuando sentía mucho frío lo bajaban hasta el punto de acabar sudando.
Huir de la miseria cruzando el Darién
Su única intención era silenciarme. Este es mi caso, pero hay otros muchos más donde la seguridad del Estado reprime con violencia de manera arbitraria, inhumana y violando todos los derechos fundamentales.
–¿Le llegaron a apuntar con un arma?
–Nunca me llegaron a apuntar con un arma, no fue necesario. Entre las amenazas, la persecución y la represión no podía salir de casa porque si lo hacía me iban a meter preso. Llegaron a multar o amenazar a todo el que se acercaba a mi casa. Hubo un punto en que la represión no sólo era contra mí, sino contra mi madre y mi hermano que apenas tenía 12 años. Cuando ven que contigo no pueden usan los métodos más ruines posibles.
En una de las detenciones me apretaron los grilletes al máximo y me obligaron a meter la cabeza entre las piernas durante horas.
Sientes miedo porque piensas que van a acabar contigo. El régimen se siente impune, pero no podemos callar ante estas injusticias. He mantenido contacto con muchos de los presos políticos de Cuba y todos me narran que han sido víctimas de palizas y hambrunas.
–¿Cómo fue su salida de Cuba?
–Fui desterrado por la dictadura cubana y hoy vivo en México. Viajé a Guayana el 30 de diciembre de 2024 porque unas semanas antes intenté salir para Nicaragua y el régimen comunista de Nicaragua, en complicidad con la dictadura cubana, me negó la entrada a su país. No me quedó otro remedio que ir para Guayana, desde donde hice una travesía por tierra, de un mes y medio, hasta México. Llegué a tener que atravesar la selva del Darién por culpa de la dictadura cubana.
–¿Qué ocurrió cuando llegó a Guayana?
–Allí sentí la mano de la seguridad del Estado. Atentaron contra mi vida. Primero la claria empezó amenazándome y me dijeron que me callaba o me callaban e iban a por mí, que me iban a matar y que sabían dónde estaba.
El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel
Hubo un día que una moto me atropelló tras cierto tiempo vigilándome. Posteriormente, me volvieron a amenazar y me pasé tres meses escondido. Estuve de travesía durante un mes y medio hasta que llegué a México, pero lo peor es que durante tres días tuve que caminar por la selva del Darién pasando hambre y arriesgando mi vida. Tuve que atravesar desiertos y esconderme en los motores de los autobuses.
–¿Qué situación se vive hoy en Cuba?
–La dictadura cubana hace que las personas que disienten de ellos, de una manera u otra, sean torturados y reprimidos.
Es un régimen inhumano, un régimen que no respeta tus derechos y un régimen que la única vía que tiene para controlar la profunda crisis que se está viviendo en el país es la represión con amenazas e intimidación. Con todo eso, el pueblo cubano cada día más está perdiendo el miedo.