Repunte en el reclutamiento en EE.UU. con más mujeres, minorías y hombres de ciudades demócratas: ¿qué hace que miren al Ejército?
Durante el año fiscal 2025, el Ejército regular incorporó 62.050 nuevos efectivos. La cifra superó el objetivo que había establecido para ese año
El presidente Donald Trump habla a las tropas durante un desfile militar en Washington, DC el 14 de junio de 2025
El Ejército de Estados Unidos ha vuelto a atraer jóvenes después de años de crisis de reclutamiento. El cambio tiene poco que ver con un súbito despertar patriótico, se debe a una transformación económica y demográfica del país: cada vez más mujeres, minorías y jóvenes de grandes ciudades de tendencia demócrata están entrando en las Fuerzas Armadas. Buscan estabilidad laboral, formación, ayudas y una vía de acceso a la clase media.
El Ejército ha respondido con la ampliación de su búsqueda de reclutas en grupos y territorios que antes no constituían su principal cantera. La pérdida de población joven disponible, el coste de la universidad, la incertidumbre del mercado laboral y el debilitamiento de los tradicionales núcleos rurales y suburbanos de reclutamiento han obligado a las Fuerzas Armadas a adaptarse. El resultado es un cambio estructural: han aumentado los reclutas; y con ellos el perfil del estadounidense que el Ejército necesita para sus filas.
El Ejército estadounidense ha recuperado así el pulso tras la crisis de reclutamiento de los últimos años. Más mujeres y minorías se incorporan a sus filas y los reclutadores buscan cada vez más candidatos en grandes ciudades de tendencia demócrata. Los datos apuntan a una combinación de empleo, formación, beneficios y cambios en la estrategia de captación, más que a un único giro ideológico.
El Ejército de Estados Unidos ha conseguido algo que hace apenas unos años parecía difícil: volver a superar su objetivo anual de reclutamiento. Durante el año fiscal 2025, el Ejército regular incorporó 62.050 nuevos efectivos. La cifra superó el objetivo que había establecido para el citado ejercicio y supuso un cambio radical respecto a 2022 y 2023, cuando el servicio quedó muy por debajo de sus metas. Según los datos oficiales del Army Recruiting Command (Comando de Reclutamiento del Ejército), los 62.050 reclutas representaron el 103,47% del objetivo que figura en sus estadísticas para 2025.
El resultado no fue exclusivo del Ejército. Las cinco ramas activas de las Fuerzas Armadas estadounidenses consiguieron cumplir sus objetivos de reclutamiento en el ejercicio fiscal 2025, una recuperación que el Pentágono ha presentado como la mejor evolución de los últimos años. La pregunta ahora es otra: ¿qué está haciendo que los jóvenes estadounidenses vuelvan a considerar vestir uniforme como una opción de futuro?
Menos selección, más preparación
Uno de los elementos más importantes de la estrategia ha sido cambiar la manera en que el Ejército busca candidatos. Durante la crisis de reclutamiento, el problema no era simplemente que hubiera menos jóvenes interesados en vestir uniforme. También había una enorme cantidad de jóvenes que, por razones físicas, académicas, médicas o relacionadas con sus antecedentes y su pasado, no cumplían inicialmente todos los requisitos.
El Ejército respondió creando el Future Soldier Preparatory Course, un programa que permite a determinados aspirantes mejorar sus condiciones antes de incorporarse al entrenamiento básico. El programa tiene una vía académica y otra física. Los participantes pueden trabajar para mejorar sus resultados en las pruebas de aptitud o alcanzar los estándares físicos requeridos. El curso puede prolongarse hasta 90 días y permite a los candidatos volver a examinarse para demostrar que han alcanzado el nivel exigido.
La filosofía es significativa: en lugar de limitarse a seleccionar a los candidatos que ya cumplen todos los requisitos, el Ejército intenta desarrollar a quienes tienen potencial para cumplirlos.
El dinero importa
La recuperación tiene además una explicación mucho menos ideológica: el Ejército ofrece opciones laborales que resultan atractivas para determinados jóvenes: un buen sueldo, seguro médico, formación, ayudas para costear los gastos de la universidad y estabilidad laboral.
Según datos de las Fuerzas Armadas, en el ejercicio fiscal 2025 casi 19.300 reclutas del Ejército regular recibieron una cantidad media de aproximadamente 14.400 dólares. La institución ofrece además incentivos que pueden alcanzar los 50.000 dólares en determinadas especialidades y circunstancias. Para alguien que se enfrenta a la incertidumbre del mercado laboral, al coste de los estudios superiores universitarios o a la dificultad de acceder a una vivienda, el Ejército puede ofrecer algo tangible: un salario, formación profesional y una ruta relativamente definida.
Las mujeres son una parte cada vez más importante
La composición de los nuevos reclutas también está cambiando. En el Ejército regular, las mujeres representaron el 19,7 % de los reclutas en el año fiscal 2025, frente al 17 % registrado en 2023.
La evolución es importante porque las mujeres constituyen una parte fundamental de la reserva para las Fuerzas Armadas. Los alistamientos masculinos en el Ejército han caído aproximadamente un 35 % desde 2013, de unos 58.000 reclutas a unos 37.700 en 2023. Los alistamientos femeninos, en cambio, se han mantenido estables alrededor de los 10.000 anuales.
Un Ejército más diverso
También está cambiando la composición racial de los nuevos soldados. En el año fiscal 2025, el Ejército regular registró aproximadamente un 40 % de reclutas caucásicos, 26,6 % afroamericanos y 26,7 % hispanos. El porcentaje de reclutas blancos cayó hasta aproximadamente el 38 % en 2025, frente al 53 % en 2020. Los reclutas afroamericanos aumentaron un 6 % entre 2023 y 2024 y otro 3 % en 2025.
Reclutamiento en ciudades demócratas
Otro cambio significativo está ocurriendo en el mapa de Estados Unidos. Durante décadas, una parte importante del reclutamiento militar estadounidense procedió de los estados del Sur, de las zonas rurales y de los suburbios. Pero esas regiones ya no proporcionan por sí solas suficientes candidatos que cumplan los requisitos. El Ejército ha empezado a buscar con mayor intensidad en grandes áreas metropolitanas, incluidas ciudades y regiones que votan mayoritariamente demócrata.
En vez de vender exclusivamente la idea de combate y patriotismo, las campañas buscan presentar el Ejército y las demás ramas como una vía hacia la formación, el servicio público, la aventura y una carrera profesional. La estrategia también se ha desplazado hacia los medios digitales y las comunidades donde pasan su tiempo los jóvenes.
La crisis de reclutamiento estadounidense ha demostrado algo importante: el problema no era necesariamente que los jóvenes hubieran dejado de querer servir. La respuesta ha sido ampliar la búsqueda, invertir en candidatos que antes quedaban fuera, acelerar procesos, mejorar los incentivos y vender el servicio como una alternativa profesional.