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Imagen ilustrativa de un hackerShutterstock

Un hacker, una radio y noticias falsas: así se intentó fabricar una guerra entre Polonia y Chequia

Documentos falsos, cuentas que suplantaban a diplomáticos y contenido generado con inteligencia artificial para hacer creer que Varsovia quería quedarse con territorio checo

No ha habido una crisis diplomática entre Polonia y la República Checa. No ha habido una amenaza militar ni un plan polaco para ocupar territorio checo. Lo que ha habido es una operación de desinformación que intentó fabricar esa realidad.

El pasado 16 de agosto, la página web de Radio PiK, una emisora pública regional polaca con sede en Bydgoszcz, fue hackeada. Los atacantes consiguieron acceder al sistema editorial y publicaron una información falsa según la cual Polonia pretendía hacerse con parte del territorio de la República Checa.

La emisora retiró el contenido después de detectar la intrusión y comunicó el incidente a las autoridades. El caso está siendo investigado por la Policía polaca, mientras que NASK, el instituto estatal encargado de la investigación y seguridad de las redes, ha determinado que el ataque a Radio PiK formaba parte de una operación de desinformación más amplio cuyo objetivo era generar tensiones entre polacos y checos.

La campaña comenzó incluso antes del jaqueo. En redes sociales empezaron a circular mensajes sobre una supuesta disputa territorial entre ambos países. Después aparecieron documentos falsificados, perfiles que suplantaban a diplomáticos polacos y checos y un vídeo generado mediante inteligencia artificial.

Uno de los falsos documentos pretendía demostrar que Varsovia exigía territorio a Praga. Una cuenta que se hacía pasar por el embajador checo en Polonia, Brzetysław Dančák, difundió la imagen del supuesto documento. También aparecieron perfiles que imitaban a funcionarios del Ministerio de Exteriores polaco. Los investigadores detectaron además contenido audiovisual generado con IA en el que una persona presentada como el embajador checo aparecía hablando de las supuestas reivindicaciones territoriales.

La operación utilizó además un dato histórico verdadero para hacer creíble la falsedad: 368,44 hectáreas, la diferencia territorial que quedó pendiente entre Polonia y la entonces Checoslovaquia tras la delimitación de su frontera.

La cifra de 368,44 hectáreas no procede de la imaginación de los autores de la campaña. En 1958, Polonia y Checoslovaquia cerraron un acuerdo sobre la delimitación de su frontera. El balance territorial dejó a Checoslovaquia con 368,44 hectáreas más. Desde entonces, la cuestión ha permanecido como un asunto pendiente en las relaciones bilaterales y en Polonia se ha llegado a hablar de una «deuda territorial» checa. Este asunto sigue siendo «arma de doble filo» para ambos gobiernos.

Lo falso es convertir esta cuestión diplomática en una supuesta decisión de Polonia de ocupar territorio checo. No existe evidencia pública de que el Gobierno polaco haya adoptado una decisión de ese tipo. Polonia y República Checa son miembros de la Unión Europea y de la OTAN, mantienen relaciones diplomáticas y cooperan estrechamente en materia de seguridad.

Una mentira construida

El método empleado resulta especialmente significativo porque no se limitó a publicar una única información falsa.

Los investigadores detectaron una secuencia diseñada para crear una falsa sensación de confirmación. Primero circularon mensajes en redes; después apareció el supuesto documento oficial; posteriormente entraron en escena cuentas que imitaban a representantes diplomáticos y, finalmente, los atacantes utilizaron la web de un medio de comunicación real para publicar la historia.

NASK ha relacionado este patrón con una técnica de desinformación conocida como «reverse fact-checking», mediante la que se introduce una corrección aparentemente independiente para reforzar la credibilidad de una historia falsa.

La investigación: qué se sabe y qué no

La intrusión en Radio PiK está siendo investigada por el Centralne Biuro Zwalczania Cyberprzestępczości (CBZC), la unidad de la Policía polaca especializada en ciberdelincuencia. El director de Radio PiK, Cezary Wojtczak, explicó que los atacantes consiguieron acceder al sistema utilizando las credenciales de uno de los empleados. Tras detectar el ataque, la emisora retiró el contenido falso, cambió las credenciales y puso el incidente en conocimiento de CERT Polska, integrado en NASK.

No se han anunciado públicamente detenciones ni se ha identificado a los responsables.

Tampoco existe, con la información disponible, una atribución oficial de la operación a Rusia, Bielorrusia o cualquier otro gobierno. Aunque el método presenta características habituales de determinadas campañas de influencia. Lo que sí han podido establecer los investigadores es que el ataque informático y la campaña de contenidos falsos estaban conectados con un intento de provocar tensiones entre Polonia y Chequia.

¿Por qué utilizar la frontera?

La elección del asunto no parece casual. Una disputa territorial reúne varios elementos especialmente eficaces para una operación de influencia: territorio, soberanía, identidad nacional, historia y amenaza exterior.

Además, la historia se difundió en un momento especialmente sensible para la seguridad europea. Polonia es uno de los principales países del flanco oriental de la OTAN y uno de los aliados europeos más implicados en el apoyo a Ucrania frente a Rusia. Una supuesta disputa con otro miembro de la OTAN habría tenido un enorme potencial para generar preocupación y desconfianza.

La operación muestra una evolución importante de la desinformación. No se construyó únicamente sobre una mentira, sino sobre una combinación de hechos reales y elementos falsificados: la frontera histórica existe. Las 368,44 hectáreas existen. Las conversaciones entre los gobiernos polaco y checo existen. Lo que se fabricó fue la conclusión: que Polonia pretendía resolver esa cuestión mediante una ocupación territorial.

El resultado fue una historia diseñada para parecer confirmada desde varios frentes: un supuesto documento oficial, declaraciones de falsos diplomáticos, vídeos generados mediante IA y, finalmente, una noticia publicada desde la web de un medio real tras haber sido jaqueado.

El episodio deja una advertencia para Europa: en un continente donde las fronteras vuelven a ocupar el centro de la seguridad, basta con manipular una cuestión territorial auténtica para fabricar durante unas horas una guerra que nunca ha existido.