Delcy Rodríguez y Donald Trump
Washington busca un acuerdo con Venezuela para acceder a sus reservas petroleras durante un siglo
Se contempla la posibilidad de otorgar un arrendamiento de hasta 100 años sobre varios de estos campos estratégicos
Estados Unidos mantiene conversaciones con el régimen de Venezuela con el objetivo de adquirir una participación destacada en más de una docena de yacimientos petroleros que se encuentran en la actualidad en explotación.
De acuerdo con informaciones publicadas por los medios Axios y Bloomberg, esta iniciativa busca «afianzar el control de Washington sobre los recursos energéticos venezolanos y permitir un incremento sustancial en las reservas estratégicas estadounidenses», sin llegar a abarcar la totalidad de los 300.000 millones de barriles de reservas probadas del país sudamericano.
Entre los esquemas evaluados, Bloomberg detalla que se contempla la posibilidad de otorgar un arrendamiento de hasta 100 años sobre varios de estos campos estratégicos.
Las negociaciones forman parte de una estrategia más amplia de la administración de Donald Trump orientada a expandir la influencia geopolítica de Estados Unidos e impulsar una mayor presencia de sus corporaciones en el desarrollo del sector energético venezolano.
El acercamiento de Trump a Rodríguez
Este acercamiento se produce en un contexto de flexibilización de las sanciones económicas impulsada por Washington, medida que ha permitido el retorno de contratistas y empresas petroleras norteamericanas a territorio venezolano para reactivar e incrementar la producción de crudo.
El proceso de diálogo está encabezado por el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, y la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez. A su vez, se prevé un próximo viaje a la nación caribeña por parte del secretario de Energía estadounidense, Chris Wright, destinado a dinamizar las operaciones en el terreno.
Aunque Venezuela cuenta con las mayores reservas probadas de petróleo a nivel global, su volumen de producción se encuentra lejos de los máximos históricos a causa del deterioro prolongado de las infraestructuras y de la crisis económica de los últimos años.