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Un cartel que dice «¿Islandia en venta?», en víspera de la votación a una futura adhesión a la UEAFP

Los islandeses están más divididos que nunca en vísperas de votar su hipotética adhesión a la UE

El 51,3 % apoya la reanudación de las negociaciones con Bruselas, mientras que el 48,7 % se opone

Según una nueva encuesta de opinión, una estrecha mayoría de islandeses apoya la reanudación de las negociaciones para unirse a la Unión Europea en un referéndum nacional que se celebrará este sábado, un resultado ligeramente inferior al de la encuesta anterior. Precisamente, la votación de hoy no versa sobre la adhesión en sí misma, y cualquier acuerdo con la UE requeriría que Islandia celebrara un segundo referéndum sobre si unirse al bloque en función de los términos acordados en las negociaciones.

Según informó el diario islandés Visir, la encuesta realizada entre el 21 y el 25 de agosto a 1.019 personas por el instituto demoscópico Maskina reveló que el 51,3 % de los encuestados apoya la reanudación de las negociaciones con Bruselas para unirse al bloque, mientras que el 48,7 % se opone. La diferencia entre ambas partes se ha reducido aún más desde la encuesta del 13 de agosto, cuando el 52,2 % se mostró a favor de retomar las conversaciones, mientras que el 47,8 % se mostró en contra.

Reikiavik abandonó las negociaciones de adhesión a la UE en 2013 tras cuatro años de conversaciones, pero el aumento del coste de la vida y la invasión rusa de Ucrania son algunos de los factores que en los últimos años han reavivado el interés de Islandia por unirse al bloque de 27 naciones. Una situación que podría guardar ciertas similitudes con la de 2009, cuando el país, que ya era miembro de la Asociación Europea de Libre Cambio y del Espacio Schengen, presentó oficialmente su solicitud de adhesión.

La isla se encontraba entonces sumida en una crisis financiera sin precedentes, acelerada por el colapso de tres de sus principales bancos, que el Estado se vio obligado a nacionalizar. En un año, la tasa de desempleo se había duplicado. Desde entonces, la economía islandesa se ha recuperado. La mayoría de los indicadores se mantienen en positivo, pese a las dificultades actuales.

También había dificultades cuando se suspendieron las negociaciones hace 13 años. La causa fue el regreso al poder del Partido de la Independencia, de marcada tendencia euroescéptica. Poco importó que las conversaciones de entonces hubieran dado como resultado avances en 11 de los 35 puntos del orden del día. Considerados demasiado controvertidos, los temas de la pesca y la agricultura nunca se abordaron. En esta ocasión, se encuentran en el centro de los debates, a menudo vinculados con la independencia y la soberanía de la isla.

El pasado 14 de agosto, un 95 % de los miembros de la Asociación de Agricultores de Islandia votaron en contra de reanudar las negociaciones de adhesión al considerar que les convenía permanecer fuera de la Política Agrícola Común. Por su parte, la influyente Federación Islandesa de la Industria Pesquera no ha emitido, oficialmente, instrucciones de voto.

Mas la mayoría de sus integrantes no están muy a favor de lo que representa la Unión Europea. Ni la promesa del Gobierno de exigir «plena autoridad y control total sobre el sistema de gestión pesquera y el ámbito de competencia», ni las declaraciones del comisario europeo de Pesca y Océanos, Costas Kadis, quien indicó que la UE podría mostrar «flexibilidad», terminan de convencer. Alegan razones de peso: el sector pesquero representa el 40 % de las exportaciones de la isla, el 7 % de su producto interior bruto y 8.000 empleos directos, temiendo de modo especial la llegada de inversores extranjeros al capital de las empresas locales, actualmente limitado al 25 %.

El asunto resulta particularmente delicado en un país aún marcado por el recuerdo de las tres «Guerras del Bacalao», libradas contra el Reino Unido entre 1958 y 1976, durante las cuales los pescadores y guardacostas islandeses se enfrentaron a la Armada británica. Fueron guerras de emancipación para este pequeño país, durante mucho tiempo bajo dominio danés e independiente solo desde 1944, que, en dos décadas, logró extender su zona de pesca de tres a 200 millas náuticas (5,5 a 370 kilómetros).

Con todo, el escenario internacional de hoy es especialmente arriesgado para Islandia, país que no dispone de fuerzas armadas, pese a ser miembro de la OTAN, sobre la que descansa su seguridad. Sin ir más lejos, las reiteradas amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de anexionar Groenlandia, situada entre Islandia y Estados Unidos, también han reavivado el interés por unirse a la UE.

La organización de la consulta se incluyó en el acuerdo de coalición, firmado por el Partido Socialdemócrata, el Partido Reformista y el Partido Popular (izquierda populista) en noviembre de 2024. Dicho acuerdo estipulaba que la votación debía celebrarse antes de finales de 2027. Las amenazas geopolíticas han anticipado la fecha.