Un hombre sostiene una pancarta durante una manifestación frente a la Embajada de España en Rabat
Marruecos arranca la campaña para las legislativas con las reivindicaciones sobre Ceuta y Melilla en el centro del debate
Una estrategia de los políticos marroquíes que buscan tapar los grandes problemas sociales y económicos del país magrebí
La campaña oficial para las elecciones legislativas del 23 de septiembre en Marruecos arrancó oficialmente este jueves con promesas de empleo y mejores servicios, en un clima marcado por un creciente discurso que reclama la soberanía sobre las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, en el norte de África.
Una estrategia de los políticos marroquíes que buscan acallar los grandes problemas sociales y económicos del país magrebí y que el pasado año explotaron en grandes protestas que lograron poner en jaque al régimen.
Así, el inicio de la campaña vino precedido por mítines de las principales formaciones políticas en los que reclamaron de forma unánime que Ceuta y Melilla son marroquíes, tras la invasión de más de 70.000 inmigrantes del pasado 31 de julio, consentido por Rabat.
En las próximas elecciones, 15,8 millones de votantes –solo el 3 % de ellos jóvenes–, de una población de 37 millones, se han registrado para elegir a los 395 diputados de la Cámara de Representantes.
Para ejercer el derecho al voto no basta con ser mayor de edad. Es necesario inscribirse en las listas electorales gestionadas por el Ministerio del Interior, lo que deja fuera del proceso a millones de marroquíes en edad de votar.
Un total de 27 partidos se presentan a unas legislativas que Marruecos celebra cada cinco años y que tienen altos niveles de abstención sobre el censo electoral: un 57 % en 2016 y casi un 50 % en 2021.
Ceuta y Melilla como incentivo
Por ello, y como incentivo para llamar a votar en estos comicios, la retórica cada vez más agresiva en torno a Ceuta y Melilla ha marcado la precampaña. Un ejemplo de ello fueron las palabras del pasado 29 de agosto del secretario general del Partido Istiqlal (PI, gubernamental) y ministro de Equipamiento, Nizar Baraka, quien acusó a España de intentar obstaculizar el «rápido desarrollo» en Marruecos y afirmó que «no cederemos ni un solo centímetro de nuestro territorio nacional» en alusión a las ciudades autónomas españolas.
Baraka no es el único ministro marroquí que se ha manifestado sobre Ceuta y Melilla desde la invasión promovida desde su propio Gobierno. Antes, el titular de Justicia, Abdellatif Ouahbi, había defendido también su marroquinidad.
Asimismo, el 24 de agosto, durante una ceremonia presidida por el Rey Mohamed VI, el ministro marroquí de Asuntos Religiosos, Ahmed Toufiq, evocó la figura de sabios musulmanes vinculados con Ceuta y subrayó que sus obras inspiraron a los marroquíes en «su lucha sagrada para liberar las ciudades ocupadas».
Toufiq es, junto a los titulares de Exteriores, Interior y Defensa, uno de los llamados «ministros de soberanía», nombrados directamente por el Rey. Todo para tapar lo realmente importante, la desigualdad y la falta de oportunidades, en un país que crece a dos velocidades y empuja a los jóvenes a abandonar Marruecos. Un problema que los políticos, así como el Rey alauí, no son capaces de afrontar.