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Dron ruso GerberaKindelán

La tensión escala

Así son los Gerbera, el nuevo modelo de drones rusos que puede alcanzar a los países de Europa

Europa y Estados Unidos llevan meses advirtiendo de un posible ataque del Kremlin contra el Viejo Continente antes de 2030

La guerra en Ucrania se intensifica. La invasión ordenada por el autócrata ruso Vladimir Putin está camino de cumplir cinco años y, ante el descalabro del blitzkrieg, el conflicto se ha enquistado sin un ganador claro y sin visos de solucionarse en un corto período de tiempo.

Putin se ha embarcado en una guerra de la que no sabe cómo salir victorioso y entre sus estrategias está la de presentar un escenario de enfrentamiento total contra Europa. El último año, el Kremlin ha intensificado sus provocaciones contra el Viejo Continente: sobrevuelo de drones, sabotajes, campañas de desinformación… Un largo etcétera que entra dentro de lo que se conoce como guerra híbrida.

Estados Unidos y Europa llevan tiempo advirtiendo de que Putin se prepara para lanzar un ataque contra países del Viejo Continente antes de 2030. Ningún país estaría a salvo, tampoco España o Italia, pese a creerse a salvo por su ubicación. ¿Cómo alcanzar estos objetivos? Una posibilidad sería, como ha hecho en anteriores ocasiones, recurrir a la vasta red de buques fantasma rusos que merodea por las aguas de los países aliados.

El Kremlin se serviría de esta flota para transportar los vehículos aéreos no tripulados y utilizarlos contra cualquier país europeo. De hecho, España no ha estado exenta de episodios en los que han estado involucrados embarcaciones fantasma. El pasado mes de enero, el petrolero Chariot Tide, con bandera de Mozambique y vinculado a Moscú, hizo saltar todas las alarmas en Almería, tras sufrir una avería y quedar a la deriva frente a sus costas con unos 425.000 barriles de productos refinados.

Un estudio publicado el pasado mes de mayo por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden) registró hasta 83 viajes mensuales de petroleros fantasma por el estrecho de Gibraltar solo en los primeros seis meses de 2024. Todo esto, sumado a la rápida modernización de la industria de los aviones no tripulados rusos, explica que las crecientes amenazas contra Europa sean motivo de preocupación.

Los nuevos drones rusos Gerbera se barajan como los modelos ideales para cumplir con este tipo de misiones. Estos aparatos se caracterizan por tener una autonomía de hasta 600 kilómetros. Una distancia que permitiría a estos drones llegar a casi cualquier punto de Europa si se transportan en barcos y se lanzan desde aguas cercanas a la costa. Este artefacto, además, tiene una ventaja adicional para Rusia: su bajo coste. Según la Inteligencia ucraniana, está fabricado con materiales como madera contrachapada y espuma, y ensamblado en la enorme instalación rusa de Yelábuga.

Cuenta con una envergadura de 2,5 metros, un peso máximo de 18 kg, una velocidad máxima de 160 km/h y un pequeño motor trasero que acciona una hélice de madera. Kiev ha denunciado que este nuevo modelo de drones se ensambla en Rusia, pero a partir de kits suministrados por el fabricante chino Skywalker Technology, aunque también advierte de que han hallado componentes electrónicos de fabricantes estadounidenses y europeos.

Hace menos de dos semanas, Polonia informó de que había encontrado un modelo de este dron en el mar Báltico. Rusia suele usar estos artefactos en sus ofensivas contra Ucrania como señuelos para saturar sus defensas antiaéreas y colar los drones Shahed, mucho más costosos y equipados con potentes ojivas.

Infografía del dron ruso GerberaKindelán

Infografía del dron ruso GerberaKindelán

Asimismo, el pasado mes de julio, un estudio del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS, por sus siglas en inglés) ya advertía de que la mayor parte de los vehículos aéreos no tripulados que han estado acechando los cielos de los aliados europeos durante el último año y medio eran lanzados desde la flota fantasma rusa, que merodea por las aguas internacionales. Estos buques habrían servido como «plataformas de lanzamiento y recuperación de los UAV como parte de la guerra no convencional más amplia del Kremlin contra Europa».

«El éxito del Kremlin se basa en una idea estratégica fundamental: la arquitectura de defensa aérea de Europa se diseñó para detectar y neutralizar amenazas aéreas convencionales que operaran en un espacio de combate reconocible. En cambio, no se concibió para hacer frente a drones de coste relativamente bajo ni a incursiones negables cuyo objetivo fuera poner de manifiesto las lagunas en la detección, la toma de decisiones y la autoridad legal, todo ello sin superar el umbral de una respuesta colectiva aliada», concluyó el IISS.