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Carteles de Lula y Flávio Bolsonaro en BrasiliaEFE

Encuestas electorales

Bolsonaro tiene las mismas opciones que Lula para ser el próximo presidente de Brasil

La presidencia se decidirá en la segunda vuelta ante la posibilidad remota de que ningún candidato alcance la mayoría absoluta el 4 de octubre

Las encuestas dan una extrema igualdad entre el izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva, actual presidente de Brasil, y la derecha conservadora de Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Ningún candidato conseguirá la mayoría absoluta en la primera vuelta de las elecciones presidenciales, que se celebrarán el próximo domingo, 4 de octubre. La presidencia de Brasil se decidirá en la segunda vuelta, el 25 de octubre.

Pese a la energía mostrada por Lula, de 80 años y con tres mandatos presidenciales a sus espaldas, hay señales de cansancio en las calles: las encuestas dicen que se enfrenta a un 47 % de rechazo y lo sitúan muy igualado con Flávio Bolsonaro.

La corrupción sigue siendo la nube negra que pesa sobre el líder progresista. La campaña está embarrada, y el debate público se ha visto consumido por escándalos de corruptelas y acusaciones cruzadas. Aunque Bolsonaro padre cumple una condena a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado, el líder izquierdista sigue agitando el miedo al autoritarismo para tratar de imprimir un sentido de urgencia entre los electores.

El senador Flávio Bolsonaro busca, a sus 45 años, mantener vivo el proyecto político de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022). La seguridad pública, la reducción del tamaño del Estado y una economía de orientación liberal son sus principales banderas, las mismas que impulsó su padre durante su Administración.

Encuestas igualadas

El domingo se prevén escasas sorpresas puesto que, desde la consolidación de las candidaturas en agosto, las encuestas han arrojado unos resultados estables, con escasas variaciones. Las encuestas para las elecciones de Brasil confirman la formación de dos bloques monolíticos de izquierda y derecha, casi idénticos en el número de apoyos, donde el rechazo al contrincante pesa casi tanto como el apoyo al candidato.

Los elevados niveles de rechazo de ambas candidaturas en los votantes del bloque contrario, según muestran las encuestas, hacen improbable que ninguna crezca a costa del adversario. La contienda que definirá el futuro de la mayor economía iberoamericana se ha convertido en una disputa de rechazos cruzados, en la que el voto en contra pesa tanto o más que la simpatía por un proyecto político.

Liberalismo frente a intervencionismo

Los programas son opuestos: el desarrollismo defendido por Lula da Silva y el liberalismo propagado por el senador Flávio Bolsonaro. Al Estado intervencionista defendido por el izquierdista se contrapone el Estado mínimo del candidato de la derecha conservadora. La propuesta de Bolsonaro defiende una menor intervención del Estado y una mayor desregulación del mercado. El plan de Bolsonaro en política exterior prioriza el acercamiento a Estados Unidos, Israel y la Argentina de Javier Milei.

Pese al elevado endeudamiento de Brasil, Lula propone mantener el actual marco fiscal y combinarlo con un aumento de las inversiones públicas en infraestructura, industria y otros sectores considerados estratégicos. El Estado seguiría utilizando empresas públicas, bancos estatales, compras gubernamentales y crédito dirigido para estimular determinadas actividades.

Otras candidaturas y muchos indecisos

La fuerte polarización en torno a las dos principales candidaturas ha neutralizado el crecimiento de una tercera vía, como se le llama en Brasil a los candidatos alternativos. Los otros once aspirantes a la presidencia que no han conseguido despegar en las encuestas.

Candidaturas del centro izquierda pragmática como las del psiquiatra y escritor Augusto Cury, o la del liberal reformista Renan Santos no han logrado atraer la atención que concentran las alianzas principales. La derecha liberal de Romeu Zema y el centro derecha de Ronaldo Caiao son otras candidaturas que alcanzarán un pequeño porcentaje en la primera vuelta, pero cuyo apoyo podrá decidir la segunda vuelta.

Las encuestas, a su vez, revelan un elevado porcentaje de indecisos, cercano al diez por ciento en algunos estudios. En unas elecciones con un resultado tan apretado, pueden ser determinantes.