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CrónicaLidia FernándezVarsovia (Polonia)

Por qué España, Francia e Italia son objetivos de la guerra que no necesita tanques

Mientras Rusia mantiene el conflicto con Ucrania y aumenta su gasto militar, la OTAN y la UE denuncian una campaña híbrida contra Europa. Los servicios de Inteligencia, sin embargo, distinguen entre el riesgo de una escalada y un ataque convencional inminente

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, asiste al Foro Internacional de Culturas Unidas, en San PetersburgoAFP

La posibilidad de que Rusia abra un nuevo frente contra un país europeo aparece periódicamente en informes de Inteligencia y en las advertencias de responsables políticos. Pero los datos a septiembre de 2026 obligan a distinguir entre dos cuestiones diferentes: las intenciones que se atribuyen al Kremlin y las operaciones híbridas que ya están produciéndose en Europa.

El objetivo es presionar sin entrar en guerra. La OTAN considera a Rusia la principal amenaza directa para la seguridad de sus miembros y afirma que Moscú está reconstruyendo y ampliando sus capacidades militares. La Alianza también acusa a Rusia de desarrollar una campaña de acciones híbridas que incluye sabotajes contra infraestructuras críticas, actividades cibernéticas, interferencias electrónicas, desinformación e influencia política. Pero no podemos afirmar que el Kremlin esté preparando un ataque convencional contra España, Francia, Italia o cualquier otro país de la Unión Europea. Sí podemos confirmar que Rusia ya desarrolla actividades híbridas contra países europeos.

La Unión Europea denuncia que estas actividades híbridas se han intensificado desde la invasión rusa a gran escala de Ucrania en febrero de 2022. Esto confirma un hecho: Rusia dispone de instrumentos para presionar a los países europeos sin recurrir a una guerra convencional. Para Moscú, por tanto, quebrantar la cohesión política y militar europea en torno a Ucrania constituye un elemento relevante del conflicto.

Una de las principales fuentes de confusión procede de los informes que aparecen periódicamente en Europa.

La advertencia de la Inteligencia militar danesa apunta a una posible escalada de la confrontación entre Rusia y la OTAN en los próximos meses. En su evaluación del 24 de septiembre de 2026, el Servicio de Inteligencia de Defensa de Dinamarca (FE) concluye que Rusia probablemente intensificará su guerra híbrida contra la Alianza y Occidente. Además, identifica un riesgo «bajo, pero creciente» de que Moscú lleve a cabo ataques militares limitados contra uno o varios países de la OTAN, incluso mientras continúa la guerra en Ucrania.

La evaluación establece una distinción entre una acción militar limitada y una invasión a gran escala. FE considera improbable que Rusia intente una invasión de un país de la OTAN, pero señala que ese escenario ya no puede descartarse por completo. Esta formulación es importante. En este sentido, la Inteligencia exterior de Estonia afirmó en febrero de 2026 que no tenía motivos para considerar que Rusia pretendiera atacar militarmente a Estonia ni a ningún otro miembro de la OTAN en el próximo año. El mismo informe advertía de que la reforma militar rusa incrementaría sus capacidades en los años posteriores.

España, Francia e Italia

Los tres forman parte de la OTAN y del sistema europeo de apoyo a Kiev, pero no existe dato público que permita afirmar que Rusia esté preparando un ataque convencional contra ninguno de los tres países.

La cuestión inmediata no es «ataque convencional» ruso a España, Francia o Italia, del que no hay pruebas públicas de preparación. Lo que sí está documentado es una confrontación que se desarrolla por debajo del umbral de la guerra convencional y en la que las infraestructuras, las redes digitales y la cohesión política de los países que respaldan a Ucrania forman parte del escenario de seguridad europeo.

La retórica oficial rusa sobre los posibles objetivos fuera de Ucrania se ha endurecido en los últimos años. Hace dos semanas, la portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, María Zajárova, afirmó que «cualquier lugar desde el que proceda una amenaza militar contra nuestro país» constituye un objetivo militar legítimo para Rusia.

Zajárova vinculó esa advertencia con el apoyo de los países de la OTAN. La advertencia se suma a declaraciones anteriores de altos cargos rusos que han contemplado objetivos situados fuera de Ucrania bajo determinadas circunstancias. En marzo de 2024, Vladimir Putin afirmó que los aeródromos de terceros países desde los que operasen F-16 contra Rusia serían considerados objetivos militares legítimos, independientemente de dónde estuvieran situados.

España

España no está al margen de esta dimensión de la guerra. En diciembre de 2025, el viceministro de Defensa de Polonia, Paweł Zalewski, dijo en exclusiva para El Debate: «Rusia quiere desmantelar la Unión Europea, desmantelar Europa para imponer sus propios estándares para la gestión económica, pero también sus propios estándares de seguridad, para perseguir sus propios intereses a expensas de los países europeos, incluida España». Y añadió: «Ya está atacando no solo a los países del flanco oriental, sino también a España y Portugal de forma híbrida. Se trata de ciberataques dirigidos contra infraestructuras críticas».

En marzo de 2025, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, afirmó en el Congreso de los Diputados que España había recibido 177.000 ciber agresiones durante el año anterior y que alrededor de 1.000 habían afectado a infraestructuras y servicios críticos. El dato comunicado por el Ejecutivo español se refiere al conjunto de ciber agresiones registradas y no atribuye todas ellas a Moscú.

Francia e Italia

En Italia, la Agencia Nacional de Ciberseguridad registró entre enero y junio de 2026 un total de 2.171 eventos cibernéticos, de los que 1.072 fueron considerados incidentes con impacto confirmado. La cifra supone un 47 % más de eventos que en el mismo periodo de 2025, aunque la propia agencia advierte de que el incremento responde en buena medida a la ampliación del perímetro de organizaciones que deben notificar incidentes tras la entrada en vigor de nuevas obligaciones europeas. En Francia, el último informe anual de la Agence National de la sécurité des systèmes d'information (ANSSI) contabilizó 3.586 eventos de seguridad y 1.366 incidentes durante 2025.

El 18 de septiembre, el presidente galo, Emmanuel Macron, afirmó que la amenaza híbrida rusa contra Francia y Europa se había intensificado y ordenó al Gobierno preparar un plan para proteger las infraestructuras críticas y los emplazamientos más sensibles de la industria tecnológica y de defensa frente a ciberataques y drones. Macron señaló además que Francia ya había sufrido ataques informáticos y operaciones de desinformación que habían sido documentados y atribuidos a Rusia.

Europa afronta una previsible intensificación de las acciones híbridas rusas en este invierno, también en los países del sur. Entre otros objetivos para dificultar el apoyo europeo a Ucrania y aumentar la presión sobre sus aliados. La confrontación no necesita esperar a una guerra convencional: desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2022, los ataques informáticos, el sabotaje y otras operaciones encubiertas se han convertido en parte de la disputa entre Rusia y Occidente. Y aunque un ataque militar abierto contra un país de la OTAN sigue sin considerarse inminente, los servicios de Inteligencia europeos ya no descartan completamente ese escenario.