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Una señalización en la frontera entre Polonia y Lituania muestra la distancia a Vilna, Varsovia, Moscú y Kaliningrado

Una señalización en la frontera entre Polonia y Lituania muestra la distancia a Vilna, Varsovia, Moscú y KaliningradoSergei Gapon / AFP

Kaliningrado, el enclave 'envenenado' que podría arrastrar a Europa a una guerra nuclear

Según expertos el territorio ruso ya se está utilizando para presionar a Europa mediante una guerra híbrida

El óblast de Kaliningrado, un territorio ruso aislado del resto de la federación y enclavado entre países miembros de la Unión Europea y de la OTAN, es ahora mismo el mayor punto de tensión entre Moscú y Europa.

Con poco más de 15.000 km² y casi un millón de habitantes, Kaliningrado está ubicado dentro de la región histórica báltica de Prusia. Limita actualmente con Polonia al sur, Lituania al norte y al este, y el mar Báltico al oeste.

Durante la Segunda Guerra Mundial la ciudad de Königsberg, capital de Prusia Oriental, fue tomada por los soviéticos y renombrada como Kaliningrado. Al final de la guerra, en virtud del Acuerdo de Potsdam del 1 de agosto de 1945, Kaliningrado pasó a formar parte de la Unión Soviética y pasó a ser capital del óblast homónimo.

La independencia de Lituania en 1990 y la disolución total de la Unión Soviética en 1991 aislaron a Kaliningrado del resto de Rusia, a la que anteriormente pertenecían otras repúblicas soviéticas. Este aislamiento se agudizó cuando Polonia y Lituania se unieron a la OTAN y a la Unión Europea, imponiendo estrictos controles fronterizos y dejando las vías aérea y marítima como las conexiones preferentes con Moscú.

Rutas de los vuelos de aeronaves rusas desde y hacia el enclave de Kaliningrado

Rutas de los vuelos de aeronaves rusas desde y hacia el enclave de Kaliningradoflightradar24.com

Con este posicionamiento geoestratégico heredado del fin de la Guerra Fría, Kaliningrado se ha convertido en la sede de importantes activos militares rusos, incluidos buques de la Flota del Báltico y representa el punto más occidental del territorio ruso en Europa.

La percepción de acorralamiento

Moscú advirtió esta semana a la OTAN en un documento diplomático que estaba preparada para utilizar «todo el arsenal de fuerzas y capacidades a su disposición, incluidas las armas nucleares», si los miembros de la alianza intentaban aislar Kaliningrado del resto de Rusia.

La OTAN rechazó las acusaciones de Moscú afirmando que la Alianza Atlántica se mantiene a la defensiva y que ninguno de sus ejercicios militares o actividades amenaza el territorio ruso. La OTAN también instó a Rusia a cesar su «retórica nuclear irresponsable».

Sin embargo, «la amenaza de un ataque nuclear si Kaliningrado se ve amenazada o aislada surge tras varios acontecimientos», señaló Carrie Filipetti, directora de la Coalición Vandenberg, una red no partidista de líderes en política exterior de Estados Unidos.

Filipetti señaló a Fox News como ejemplos de la percepción rusa de acorralamiento: el despliegue de aviones de la OTAN sobre aeronaves rusas en el corredor aéreo de libre circulación del Báltico, los ejercicios aéreos de Estados Unidos y la OTAN cerca de Kaliningrado el mes pasado y el aumento de las tensiones por la guerra en Ucrania.

Un enclave 'envenenado'

Por su parte, el doctor Azeem Ibrahim, investigador en el Instituto de Estudios Estratégicos del Colegio de Guerra del Ejército de los Estados Unidos y director de estrategia del Instituto New Lines, declaró a Fox News que la OTAN debería tomarse la advertencia en serio, sobre todo por el papel más amplio que Kaliningrado ya desempeña en la confrontación de Moscú con Europa.

Ibrahim argumentó que, si bien la OTAN se ha preparado tradicionalmente para un conflicto militar convencional que involucra «tanques, tropas y divisiones», Rusia está utilizando cada vez más métodos diseñados para perturbar la infraestructura y los sistemas de los que dependen las sociedades civiles.

«Rusia está adoptando un enfoque muy diferente», dijo Ibrahim a Fox News, describiendo una estrategia de guerra híbrida dirigida contra la «infraestructura» y las «sociedades en general, aquello que mantiene el funcionamiento de las sociedades».

Ibrahim describió Kaliningrado como la «primera línea» de ese esfuerzo ruso contra Europa. «Se ha convertido esencialmente en una fortaleza rusa», dijo. «Se trata, en esencia, de una operación de primera línea rusa en lo que respecta a inteligencia de señales, interferencia de señales y, fundamentalmente, mecanismos para llevar a cabo esta guerra híbrida».

Mientras tanto, la geografía es la que es y Kaliningrado es el niño pequeño que Rusia quiere cuidar, pero también la punta de lanza contra los aliados europeos y de la OTAN. La prudencia de ambos lados podrá definir el restablecimiento de la estabilidad y la seguridad de una zona muy sensible en que conviven unos vecinos indeseables, pero inamovibles.

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