Taiwán confía en Estados Unidos pero está impaciente: aún no recibe las armas prometidas
Donald Trump insiste en que la entrega es una realidad, aunque podría retratarse hasta 2027 para no irritar a Xi Jinping
Comando de Defensa de las Islas Matsu
mantener el equilibrio entre Taiwán y China, ese es el desafío de Estados Unidos. El presidente Donald Trump ha reflexionado tras la embestida arancelaria de sus comienzos contra el gigante asiático y el resto del mundo. El republicano le tendió ha pocos días la alfombra roja en Washington a Xi Jin Ping y tiene apuntado en su agenda dos próximas entrevistas.
La diplomacia parece haber sido la alternativa más fructífera en estos tiempos revueltos y en vísperas de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos. Trump juega con dos barajas difícil de combinar, pero por ahora lo está logrando. Una para Pekín y otra para Taipéi.
Xi no pierde ocasión para recordar que el archipiélago es, y será parte oficial de la China continental. La Administración republicana no reconoce sobre el papel la independencia de Taiwán, pero de facto no sólo mantiene relaciones diplomáticas regulares si no que es el principal distribuidor de armamento. Sin embargo, la isla sigue a la espera de un paquete de armas valorado en 14.000 millones de dólares. El problema es que, a este paso, podría no aprobarse hasta 2027.
William Yang, analista sénior para el Noreste de Asia de International Crisis Group declara a Efe: «Esta pérdida de prioridad del paquete de armas sin duda pondrá nervioso a Taipéi respecto al compromiso y el apoyo de EE.UU., sobre todo si el motivo es evitar molestar a Pekín», sostiene el experto.
«Los taiwaneses prestan mucha atención a lo que Trump dice sobre Taiwán, y sus comentarios negativos siempre acaparan titulares aquí. No oír nada sobre Taiwán por parte de Washington es una señal tranquilizadora», apunta Wei-Ting Yen, investigadora asistente en el Instituto de Ciencia Política de la Academia Sínica.
Señales positivas
Yen destaca además que hay «muchas señales positivas» en la relación bilateral: el Congreso de EE.UU. muestra un «fuerte apoyo bipartidista» a Taiwán, delegaciones estadounidenses de alto nivel visitan la isla con frecuencia y un número creciente de estados norteamericanos abre oficinas comerciales y tecnológicas allí.
«Pese al retraso en la venta de armas, y aparte de la retórica poco útil de Trump, mucha gente en ambos gobiernos se refiere a esta etapa como una edad de oro de las relaciones entre EE.UU. y Taiwán», coincide Michael Cunningham, investigador sénior del Centro Stimson en declaraciones a Efe.
Aun así, las reticencias de Washington a aprobar el citado paquete han causado preocupación en Taiwán, que en los últimos años se ha enfrentado a una presión militar china sin precedentes.
Las alarmas saltaron a raíz de la cumbre de Pekín de mayo, cuando Trump calificó la venta de armas a la isla como una «muy buena baza negociadora» y admitió que había hablado con Xi sobre este tema, algo que choca con una de las llamadas 'Seis Garantías' formuladas por la Administración de Ronald Reagan en 1982: no consultar a China sobre la venta de armas a Taiwán.
«Más del 60 % de los taiwaneses apoya reforzar nuestra capacidad de autodefensa y comprar más armamento estadounidense, así que escuchar un comentario como este genera mucha inquietud», reconoce Yen.
Cunningham recuerda que casi todos los presidentes estadounidenses han retrasado ventas de armas en momentos de «acercamiento diplomático» con Pekín, y que Trump tampoco es el primero en tratar esta cuestión con el Gobierno chino: simplemente, es el único que lo reconoce abiertamente.
«Creemos que lo más probable es que Washington apruebe el acuerdo, dividido en tres o cuatro subpaquetes, a partir de finales de este año», opina Stephen Tan, director general de International Policy Advisory Group, con sede en Taipéi.
La opinión pública taiwanesa no ha permanecido ajena al impás: un 47 % de los ciudadanos no confía en que EE.UU. siga vendiendo armas a la isla, según un reciente sondeo del periódico local United Daily News, aunque solo un 15 % ve «negativas» las relaciones con Washington, de acuerdo con una encuesta de Yen.
La investigadora advierte de que el «riesgo real», en este contexto, es que las crecientes dudas sobre Washington alimenten las «campañas de desinformación» de Pekín para «difundir el fatalismo» entre la población taiwanesa.
«Creo que, si persiste el actual estancamiento en torno al paquete de armas, podría empezar a afectar en un futuro próximo a la confianza de los votantes independientes, e incluso de los del PDP (Partido Democrático Progresista, gobernante), en el apoyo de EE.UU. a Taiwán», sentencia Yang.