El presidente estadounidense Donald Trump y el presidente chino Xi Jinping
Trump recibe a Xi Jinping con un gran despliegue militar y subraya el liderazgo de EE.UU. en IA: «Hemos forjado una amistad»
Donald Trump reafirma el liderazgo de EE.UU. en inteligencia artificial en una visita de Estado con honores militares, avances comerciales limitados y una cena que reunió a la práctica totalidad de los titanes del sector tecnológico estadounidense
El presidente de Estados Unidos Donald Trump recibió este jueves al líder de China Xi Jinping en su primera visita a Washington en más de una década, en una jornada que combinó un amplio despliegue militar con una cena de Estado en la que participó buena parte del sector tecnológico y financiero estadounidense. Trump ya había roto el protocolo habitual al recibir en persona a Xi y a su esposa, Peng Liyuan, el miércoles a su llegada a la base aérea de Andrews, gesto que normalmente los presidentes reservan para la propia Casa Blanca.
La cumbre no se traducirá en un gran acuerdo bilateral. Su principal valor reside en la propia celebración del encuentro tras más de una década sin visitas de Estado entre ambos países. Trump destacó: «Hemos forjado una gran amistad».
Ceremonia de bienvenida
La recepción incluyó alfombra roja, actuaciones del Cuerpo de Tambores y Pífanos del Ejército, un grupo musical histórico formado por tambores militares y flautas traveseras de madera, el Pelotón de Instrucción Silenciosa de los Marines, una de las unidades ceremoniales más icónicas y prestigiosas del mundo, y la banda «The Commander's Own» (Banda de Tambores y Cornetas del Cuerpo de Marines, en inglés), además de un sobrevuelo con un bombardero B-52 Spirit escoltado por cuatro cazas F-22 Raptor. Durante la ceremonia, Trump señaló: «Desde mi primera elección en 2016, el presidente Xi y yo hemos forjado una amistad».
La primera dama de China, Peng Liyuan, el presidente de China, Xi Jinping, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y la primera dama de Estados Unidos, Melania Trump
En sus declaraciones, Trump repasó los avances alcanzados con Pekín desde su viaje a China en mayo, que dio lugar a la creación de la Junta de Comercio para facilitar el intercambio de bienes no sensibles, y mencionó el nuevo acceso a mercado para agricultores y ganaderos estadounidenses. Sobre la mesa de las conversaciones figuraban seguridad, tecnología y lo que el presidente denomina «superinteligencia» —su término para la inteligencia artificial—, ámbito en el que ha defendido públicamente que Estados Unidos mantiene la ventaja frente a China.
Propuestas de Xi Jinping
Por su parte, Xi planteó varias iniciativas de cooperación: aumentar los vuelos directos entre ambos países, invitar a 100.000 jóvenes estadounidenses a China para programas de intercambio cultural y académico durante los próximos cinco años, y anunció el envío de dos pandas —Ping Ping y Fu Shuang— al zoo de Atlanta. El mandatario chino se comprometió además a reforzar la cooperación contra el tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos y ofreció colaborar en materia de IA «bajo control humano».
La reunión bilateral, cerrada a la prensa, se prolongó algo más de una hora. Al finalizar, Trump se despidió de Xi con un «gran reunión, gracias» antes de regresar al Ala Oeste. Previamente había bromeado sobre que China cuenta con «el cuerpo de prensa más amable», al permitir el acceso breve de fotógrafos chinos, en un momento en que su Administración mantiene un litigio judicial para restringir el acceso de CNN, Politico y MS NOW a la Casa Blanca.
Comercio y puntos de fricción
En el plano comercial, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, confirmó la prórroga de dos meses en la tregua arancelaria —hasta el 10 de enero—, con la posibilidad de un acuerdo más amplio en el futuro. China ha comprado ya 25 millones de toneladas de soja estadounidense, aunque continúa por debajo de otros compromisos agrícolas pactados.
Persisten, no obstante, los principales puntos de fricción: Pekín insiste en que Washington deje de vender armas a Taiwán, mientras el Pentágono advierte de que el arsenal nuclear chino podría superar las 1.000 cabezas para 2030.
La cena de Estado
Trump había anticipado de la cena, días antes ante la Asamblea General de la ONU,que reuniría a «todo el mundo de la tecnología, todo el mundo de la banca y mucho más». Trump y Melania Trump, ambos de esmoquin, recibieron a Xi y a Peng Liyuan —de traje negro y vestido rojo, respectivamente— a las puertas de la Casa Blanca.
Trump se refiere desde hace meses al nuevo salón de baile que construye en la Casa Blanca como el «Gran Salón de Estados Unidos», en alusión al Gran Palacio del Pueblo donde Xi le recibió en mayo en Pekín, sobre el que comentó: «Es un salón muy grande, pero lo vamos a superar.»
Durante el brindis de la noche del jueves en el Salón Este, Trump expresó su deseo de que «todos nuestros pueblos conozcan un futuro de armonía, paz y éxito» y calificó a Xi y a su esposa de «personas verdaderamente extraordinarias», señalando que, pese a representar «sistemas diferentes», ambos países «nunca se han llevado mejor». El presidente entregó además a Xi una escultura de un águila, diseñada, según dijo, «en colaboración personal con Melania y conmigo».
Los grandes de la tecnología, en primera fila
La lista de invitados, de más de 130 personas y facilitada por la Casa Blanca, incluyó a gran parte del liderazgo tecnológico y financiero estadounidense: Jensen Huang (Nvidia), Mark Zuckerberg (Meta), Tim Cook (Apple), Sam Altman y Greg Brockman (OpenAI), Sergey Brin (Alphabet), Sundar Pichai (Google), Satya Nadella (Microsoft), Elon Musk (SpaceX y Tesla) y Jeff Bezos (Amazon), entre otros. En la mesa central, junto a los dos jefes de Estado y sus esposas, se sentaron Tim Cook, Jensen Huang, Elon Musk y la consejera delegada de AMD, Lisa Su —ejecutivos de las grandes tecnológicas estadounidenses más dependientes del mercado chino—, en una imagen que subraya hasta qué punto estas compañías dependen de China pese a competir con el país por la supremacía tecnológica y en inteligencia artificial.
El director ejecutivo de OpenAI, Sam Altman (izquierda), y el director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg (derecha)
Ningún directivo de empresas chinas figuró en la cena, después de que ambas delegaciones no llegaran a acordar el protocolo para su participación. También asistieron el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, la jefa de Gabinete Susie Wiles, el presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, los jueces Amy Coney Barrett y Brett Kavanaugh, periodistas de Fox News como Bret Baier, Laura Ingraham y Jesse Watters, y numerosos ejecutivos de Wall Street y la industria, entre ellos Jamie Dimon (JPMorgan), Larry Fink (BlackRock), Bernard Arnault (LVMH) y Mary Barra (General Motors).
El menú, diseñado por la primera dama y servido en la vajilla roja de la era de Ronald Reagan, incluyó velouté de calabaza amarilla con setas silvestres y panceta crujiente, lubina con costra de sésamo, bok choy braseado y berenjena asada, y de postre crémeux de vainilla con confitura de cereza ácida y frangipane de nuez, acompañado de helado elaborado con miel de las propias colmenas de la Casa Blanca.