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Soldados del Ejército de Ucrania, en el frente@DefenceU

Operación Vivaldi: cómo Ucrania ha logrado ganar terreno en el frente y frenar el avance ruso

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, asegura que han recuperado el control de un total de 176 kilómetros cuadrados en Donetsk

El autócrata ruso, Vladimir Putin, ha ordenado a sus Fuerzas Armadas que se hagan con el control total de la región de Donetsk antes de que finalice este año. Pero el tiempo se agota: al Kremlin le quedan menos de tres meses para conquistar todo el Donbás, un objetivo que lleva persiguiendo desde hace más de diez años. Para lograr esta ambiciosa meta, las tropas del Kremlin tienen que hacerse con las conocidas como ciudades fortaleza de Ucrania, Sloviansk, Kramatorsk y Druzhkivka, y, según un reciente informe del Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés), al ritmo actual, las fuerzas rusas necesitarían hasta 2032 para controlar todo Donetsk.

Una fecha muy lejana a la marcada por Putin. Además, el Ejército ucraniano tampoco se lo está poniendo nada fácil a los invasores. Desde el pasado mes de mayo, Kiev mantiene una contraofensiva, bautizada como Operación Vivaldi, centrada sobre todo en el sector de Limán, pero que no se confirmó públicamente hasta el pasado mes de septiembre. Su nombre hace honor a la obra del célebre compositor barroco italiano Antonio Vivaldi, Las cuatro estaciones, ya que la contraofensiva ucraniana se ha dividido en cuatro fases.

Durante la primera «estación», las tropas de Kiev lograron limpiar unos 75 km² y liberar otros diez km². Una operación dirigida por el Tercer Cuerpo de Asalto del Ejército ucraniano y en la que recuperaron localidades como Novoselivka, Oleksandrivka, Yarova y Serednie. En una segunda fase, se avanzó otros 40 km² y se liberaron los pueblos de Shandryholove y Derylove, además de establecerse el control total sobre Drobysheve. En la tercera etapa, el objetivo de la operación fue Nove, descrito por el mando ucraniano como un importante nodo ruso, mientras que la cuarta y última etapa o «estación» de esta contraofensiva ucraniana en Donetsk se desarrolla en la actualidad.

A finales de septiembre, el propio presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, visitó por sorpresa el frente de combate cerca de la ciudad de Limán, desde donde aplaudió el éxito de la Operación Vivaldi. «Rusia ha sufrido más de 5.000 muertos o heridos, y otros 250 invasores han sido añadidos a nuestro fondo de intercambio. Desde el inicio de la ofensiva, Ucrania ha recuperado el control de un total de 176 kilómetros cuadrados de territorio», aseguró entonces Zelenski. Sobre la contraofensiva, el ucraniano advirtió de que se trata de «una operación seria, importante en muchos sentidos para nuestra defensa en general y para el Donbás en particular».

Ese mismo día en el que el mandatario visitó la línea de frente en Donetsk, la Presidencia de Ucrania publicó un comunicado en el que confirmaba que los combatientes del 3.º Cuerpo de Ejército, junto con las unidades adyacentes, ya habían llevado a cabo tres fases de la Operación Vivaldi. En este mismo comunicado, destacaban que una de las principales características de esta contraofensiva ha sido el uso de vehículos terrestres no tripulados (UGV) para operaciones de sabotaje. «Una de las tácticas empleadas consistió en montar lanzagranadas de un solo uso en UGV kamikaze. También se ha introducido la táctica 'Gryphon', que implica el despliegue de UGV mediante bombarderos pesados», pusieron como ejemplo.

Por ahora, parece que Ucrania ha logrado no solo frenar el avance ruso en Donetsk, sino también ganar terreno. En un análisis del pasado mes de septiembre, el ISW asegura que la Operación Vivaldi ha logrado «interrumpir el intento ruso de rodear ampliamente el cinturón de ciudades fortaleza del Donbás». El llamado 'Cinturón de Fortalezas' comprende fundamentalmente Sloviansk, Kramatorsk, Druzhkivka y Kostiantynivka, y constituye la principal línea defensiva ucraniana en el Donetsk que todavía controla Kiev.

Aun así, el think tank estadounidense rebaja el terreno recuperado por Ucrania a unos 122 km², en comparación con los 176 km² que asegura Zelenski. A pesar del baile de cifras, la realidad es que Putin tiene muy complicado cumplir sus objetivos en el Donbás para final de año. A esto hay que sumar, además, la ofensiva ucraniana contra las refinerías rusas, que está afectando directamente a los ingresos del Kremlin para financiar su invasión.

Ante esto, Moscú ha respondido redoblando los bombardeos contra las grandes ciudades ucranianas, como su capital, tratando de hacer inhabitables los grandes núcleos urbanos. En los últimos cuatro días, Rusia ha atacado los puentes de Kiev que cruzan el río Dniéper, tratando de aislar las orillas. Zelenski ya ha advertido de que el Kremlin busca expulsar a los ucranianos de sus ciudades, algo que no consiguió ni siquiera cuando lanzó su invasión a gran escala en febrero de 2022, donde los rusos llegaron hasta los alrededores de Kiev.