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Un joven lanza piedras frente a un coche ardiendo

Un joven lanza piedras frente a un coche ardiendo en ParisEFE

Francia arde por los cuatro costados con la entrada de los 'chalecos amarillos' en las protestas estudiantiles

Los disturbios de París se extendieron por toda la ciudad mientras que los ayuntamientos de Lille y Marsella fueron asaltados y el de Limoges, incendiado

Como se temía el Ministerio del Interior francés, la entrada de los temidos 'chalecos amarillos' en las protestas estudiantiles de Francia dispararon este sábado los actos de violencia por todo el país, tanto por su extensión, de norte a sur y de este a oeste como por su gravedad. La situación llegó a tal punto que el Gobierno de Emmanuel Macrón estableció una mesa de crisis por la tarde.

A las protestas estudiantiles, de las que justo este sábado se ha cumplido un mes, se han sumado otros colectivos como sindicatos agrarios, del transporte y también funcionarios bajo el lema «Contra la vida cara». Según los organizadores, se han movilizado hasta 800.000 personas en toda Francia.

Los disturbios que se iniciaron en París en la plaza de la República se extendieron hasta alcanzar la plaza de la Madeleine, la plaza de la Concordia, los Campos Elíseos y Saint Denis entre otros muchos lugares. En todos ellos se registraron importantes incendios provocados en las barricadas que instalaron los violentos con todo lo que encontraban a su alrededor, vallas, contenedores, bicicletas... hasta a numerosos coches prendieron fuego.

La Policía se vio completamente desbordada y, ya entrada la noche, la situación estaba todavía sin control lo que, además, fue aprovechado por numerosos manifestantes para saquear numerosos comercios, especialmente en los Campos Elíseos de París. Al menos 270 establecimientos comerciales habían sido saqueados para las 20:00 horas.

La situación se tornó de tal gravedad que el Ministerio del Interior tuvo que establecer un gabinete de crisis. En el mismo, el titular de la cartera, Laurent Núñez, aseguró que «el dispositivo policial no fue insuficiente» y acusó a «una importante movilización de la extrema izquierda radical» de provocar los incidentes.

Hasta el presidente de la República, Emmanuel Macron, reaccionó a los gravísimos disturbios y a través de las redes sociales aseguró que los violentos «serán perseguidos y castigados» y que «haremos todos un frente unido frente a los sembradores de caos, que solo buscan derribar nuestras instituciones y impiden que aquellos que expresan pacíficamente sus reivindicaciones lo hagan».

La acción de los 'chalecos amarillos' se extendió también a ciudades como Marsella, Limoges y Lille, una en el extremo sur, otra en el centro y la otra en el extremo norte de Francia. En los tres casos, los manifestantes llegaron a asaltar los edificios consistoriales provocándoles destrozos y saqueos y, finalmente, el ayuntamiento de Limoges fue incendiado.

También en la ciudad de Lyon, al este del país, el edificio donde se ubicaba la oficina de turismo fue incendiado y completamente arrasado. Además, se registraron enfrentamientos con la Policía en otros lugares como Burdeos, Rennes o Tours.

A media tarde de este sábado, el número de detenidos superaban los 400 en toda Francia de los que, al menos, 191 fueron contabilizados en París. Además, hubo un número todavía indeterminado de heridos. El más grave, un joven que perdió la mano en Saint Etienne (París) al coger una de las granadas aturdidoras que lanzaron los CRS, los antidisturbios de la policía francesa. Pero, según el ministro del Interior, al menos 60 agentes de la policía francesa resultaron heridos, dos de ellos, tuvieron que ser trasladados de urgencia e inconscientes a centros hospitalarios.

Otra vez las granadas aturdidoras

Precisamente estas granadas fueron prohibidas hace dos semanas después de que otro manifestante también perdiera la mano. Pero el ministro del Interior francés, Laurent Núñez, volvió a autorizarlas para este sábado ante la gravedad de la violencia que ya se preveía por la entrada en acción de los 'chalecos amarillos'.

La gravedad de la violencia fue tal que el Ministerio del Interior tuvo que activar a las unidades de élite de la Policía como los RAID, que actúa en situaciones de crisis extrema, como la lucha contra el terrorismo o el rescate de rehenes, y fueron enviados a Burdeos. En París, además de los antidisturbios motorizados de la BRAV-M (Brigada Motorizada de Represión de Acciones Violentas) que ya actuaron en otras ocasiones, también fueron movilizados los CRS-8, la unidad de élite de los antidisturbios.

Además, por imitación de Francia, en las localidades belgas de Bruselas y Lieja también se registraron incidentes a lo largo de este sábado. Aunque no fueron de la magnitud de las de Francia, en los alrededores de la Estación Central de Bruselas, la Policía tuvo que disparar con cañones de agua y registró varias detenciones.

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