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El presidente Emmanuel Macron se ha reunido con parte de sus ministros en un gabinete de crisis

El presidente Emmanuel Macron se ha reunido con parte de sus ministros en un gabinete de crisisEFE

Macron culpa a la extrema izquierda de la violencia y anuncia que se podrán prohibir «ciertas reuniones»

Cero autocrítica del presidente francés: tan solo ha considerado que los servicios de información subestimaron la movilización de los 'chalecos amarillos'

«Francia vive un momento de extrema gravedad y violencia desbordada. Sentimos rabia y vergüenza». Así comenzó el presidente de Francia, Emmanuel Macron, su alocución al país este domingo después de los disturbios más graves de los últimos años.

Sin embargo, más allá de reprochar la violencia, de la boca del presidente de la República no ha salido ni una sola autocrítica hacia su gestión. Es más, indirectamente ha reprochado a los servicios de información de la Policía francesa de «subestimar » la violencia de las protestas, por lo que pidió al Gobierno que preside Sebastian Lecornu «que saque todas las consecuencias y que lo haga con transparencia».

El presidente de Francia se dirigió a sus ciudadanos este domingo después de presidir durante dos horas y media un gabinete de crisis para analizar lo sucedido el sábado en el que los disturbios se extendieron por el país, provocando más de 600 heridos solo entre policías y bomberos, más de 2.000 detenidos y destrozos interminables con la quema de edificios, algunos históricos como el Ayuntamiento de Limoges o la oficina de turismo de Lyon.

A este respecto, Macron aseguró que «seremos intransigentes con los alborotadores» y añadió que «los que destruyeron deben pagar, los que saquearon, deben devolver. Los que intentaron derribar la República, tendrán que responder».

A partir de aquí, Macron aseguró «entender» a los estudiantes y universitarios, que son quienes comenzaron las protestas hace un mes y a los que este sábado se unieron sindicatos, funcionarios y los temidos 'chalecos amarillos' y les hizo un llamamiento a «sentarse en la mesa» para buscar una solución a sus demandas.

Pero Macron también dejó un recado a los partidos de extrema izquierda, especialmente a La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, y pidió a todos los partidos políticos que condenen estos hechos «sin ambigüedades» después de responsabilizar a »extremistas de extrema izquierda" de provocar los disturbios y destrozos.

El presidente de Francia concluyó su alocución señalando que el país «necesita orden, no escalada de violencia». Además, el mandatario francés ha anunciado que los alcaldes podrán prohibir «ciertas reuniones».

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