Vladimir Putin y Donald Trump
Trump defiende las concesiones a Putin pese al malestar entre los republicanos
Mike Johnson expresa su preocupación por el alivio de las sanciones a Moscú, mientras Trump justifica la medida por su intención de mantener abiertas las negociaciones de paz
El alivio de las sanciones a Rusia ha abierto un nuevo frente de discrepancia entre Donald Trump y varios miembros de su propio partido. El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, ha expresado su preocupación por la decisión de la Casa Blanca, que el mandatario estadounidense justifica como una medida necesaria para evitar que Vladímir Putin abandone las negociaciones sobre Ucrania.
«No quiero hacer nada que, de forma insensata, aleje a Rusia de la mesa de negociaciones», ha explicado Trump este domingo en Truth Social. El presidente sostiene que las conversaciones avanzan, incluidas las relativas a la liberación de rehenes, y defiende que mantener el diálogo con Moscú resulta imprescindible para tratar de poner fin a la guerra.
El malestar no se limita a Johnson. El congresista republicano Michael McCaul ha advertido de que las concesiones estadounidenses pueden tener el efecto contrario al deseado y ha reclamado a Trump que aplique las sanciones. A su juicio, Putin podría responder a las medidas de Washington con una mayor agresividad contra Ucrania.
Trump, sin embargo, mantiene su apuesta por la negociación. También ha defendido que Rusia siga prestando una ayuda limitada a Irán y ha acusado de nuevo a Kiev de atacar las refinerías rusas pese al impacto que, según él, estas operaciones tienen sobre los mercados internacionales de combustible.
La cuestión energética ocupa un lugar destacado en la estrategia de la Casa Blanca. El encarecimiento de los combustibles tras el inicio de la guerra con Irán ha aumentado la presión sobre el presidente, que ha defendido la continuidad de los suministros rusos de diésel a precios reducidos.
La decisión de aliviar temporalmente las sanciones pretende, según Trump, evitar obstáculos a las conversaciones con Moscú. Pero las críticas de varios republicanos evidencian que su estrategia no cuenta con un respaldo unánime dentro de su propio partido.