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Rompehielos en el fiordo Franz Joseph, en el este de GroenlandiaGetty Images | SteveAllenPhoto

Una flota de rompehielos, el arma con la que la UE pretende contrarrestar la amenaza rusa en el Ártico

La Comisión Europea propone mantener la moratoria energética: ni extraer ni comprar crudo de las tierras más frías

Una flota comunitaria de rompehielos y un centro de supervisión de cables submarinos son las propuestas estrella que ha planteado la Comisión Europea como nueva estrategia de protección del Ártico, donde se ubica la isla danesa de Groenlandia, amenazada tanto por Rusia como por Estados Unidos para extraer las riquezas que permanecen bajo el hielo.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, ha reconocido que los cambios que afronta una región que se calienta cuatro veces más rápido que el resto del planeta van a abrir «nuevas oportunidades», pero no ha querido olvidar que «el Ártico pertenece a sus habitantes, las familias, las comunidades, los pueblos indígenas y los jóvenes que quieren labrarse un futuro en el Ártico: es su hogar», ha señalado rotunda.

«Es necesario que los Estados miembros de la Unión mejoren la flota de rompehielos para satisfacer las necesidades de seguridad marítima, incluida la capacidad de reparación de cables, así como con fines de investigación», ha afirmado Von der Leyen. Y en este sentido ha recordado que un país de la Unión Europea como Finlandia es líder mundial en diseño y construcción de barcos rompehielos, lo que ayudaría a la fabricación y compra conjunta entre los países miembros de estos barcos.

Ese calentamiento del Círculo Polar Ártico también provoca el deshielo de la zona, lo que ayuda a que salga a la luz parte de esas riquezas que hasta ahora permanecían ocultas bajo la capa de hielo, lo que hace más apetitosa la zona para las grandes potencias.

Por eso, la presidenta de la Comisión ha apostado por «garantizar que el petróleo, el carbón y el gas permanezcan en el subsuelo, incluso en las regiones árticas».

«No realizaremos perforaciones en el Ártico, ni compraremos hidrocarburos procedentes del Ártico. Ésa es nuestra decisión», han afirmado a EFE fuentes comunitarias, quienes han señalado que «no necesitamos los recursos del Ártico para garantizar nuestro suministro energético».

Han explicado que, si se llevaran a cabo actividades de desarrollo, exploración e incluso perforación en el Ártico, se tardaría varios años en extraer esos recursos del subsuelo, un periodo de tiempo en el que la UE no prevé necesitar «ninguno de esos recursos, y desde luego no los del Ártico».

Además, a fin de mejorar la vigilancia y el intercambio de información, la Comisión Europea insta a crear un nuevo Centro de Seguridad Marítima que, como primer paso, contará con un Centro de Cables del Ártico para supervisar, proteger y ayudar a reparar los cables submarinos en el Atlántico Norte y el Ártico.