Fundado en 1910
Lana Nusseibeh, la diplomática emiratí que aspira a liderar la ONU

Lana Nusseibeh, la diplomática emiratí que aspira a liderar la ONUAFP

Quién es Lana Nusseibeh, la diplomática emiratí que aspira a liderar la ONU y suceder a Guterres

La candidata ha defendido los Acuerdos de Abraham con los que Emiratos Árabes Unidos normalizó sus relaciones con Israel en 2020

Una nueva candidata ha irrumpido, por sorpresa, en la carrera para liderar Naciones Unidas. Esa mujer es Lana Nusseibeh, una alta funcionaria emiratí de origen palestino, y que ha emergido a última hora con una campaña basada en un programa reformista y un compromiso de trabajar por la paz.

Desde su nominación oficial el pasado miércoles ya ha obtenido el respaldo de países del Golfo, pero también ha sido objeto de escrutinio por la normalización de relaciones de su país con Israel y el supuesto papel de Abu Dabi en la guerra de Sudán.

Si sale elegida, sería la primera mujer y la segunda persona árabe en ocupar el cargo, lo que constituiría un gran logro para Emiratos Árabes Unidos, una potencia de Oriente Medio que padeció las represalias iraníes este año durante la guerra contra Estados Unidos e Israel.

En un vídeo de campaña, promete «dar mayor urgencia al trabajo por la paz» y «defender los derechos humanos» si resulta electa, hablando en un inglés perfecto con un ligero acento británico.

Vestida de traje rojo, la diplomática de 48 años proyecta la imagen de una mujer árabe moderna, aquella que su país ha buscado representar desde hace mucho tiempo.

Para postularse al cargo más alto de la ONU y ser la sucesora de António Guterres, renunció a su puesto como ministra de Estado en la Secretaría de Relaciones Exteriores y como enviada ante Naciones Unidas y la Unión Europea.

Esta diplomática de larga trayectoria también se desempeñó como representante permanente de Emiratos Árabes Unidos ante la ONU, de 2013 a 2024, siendo la primera mujer en ocupar el cargo.

Nusseibeh proviene de una destacada familia palestina de estadistas, desarraigada por la creación del Estado de Israel en 1948. Su familia solía custodiar las llaves de la Iglesia del Santo Sepulcro, ubicada en la amurallada Ciudad Vieja de Jerusalén.

No obstante, la diplomática ha defendido los Acuerdos de Abraham con los que Emiratos Árabes Unidos normalizó sus relaciones con Israel en 2020, lo que ha desatado fuertes críticas de activistas y comentaristas propalestinos en las redes sociales.

Su abuelo fue ministro de Defensa en Jordania en la década de 1950 y uno de los primeros palestinos en establecer contacto con los israelíes. Su padre, Zaki Nusseibeh, fue asesor e intérprete del difunto presidente fundador de Emiratos Árabes Unidos, el jeque Zayed.

Actualmente, su progenitor se desempeña como asesor cultural del presidente emiratí y también fue ministro de Estado.

Nusseibeh tiene dos hijos. Cuenta con dos carreras, incluida una en estudios sobre Israel y la diáspora judía de la Universidad de Londres.

Los obstáculos a su candidatura

A pesar de su abultado currículo, la nominación de Nusseibeh también ha generado una reacción negativa por la participación de su país en la guerra de Sudán, al que acusas de respaldar a los paramilitares de las Fuerzas de Apoyo Rápido (FAR), algo que Abu Dabi niega.

Desde abril de 2023, Sudán está sumido en una guerra entre el Ejército regular y las FAR, que ha desencadenado una de las peores crisis humanitarias del mundo, según la ONU.

Además, en contra tiene una norma no escrita que dicta que el cargo más alto de la ONU se alterne entre diferentes regiones. Bajo esa premisa, el puesto debería recaer esta vez en un aspirante de Iberoamérica.

Sin embargo, el embajador estadounidense ante la ONU, Mike Waltz, aclaró recientemente que el enfoque debería centrarse en elegir al «mejor candidato» en lugar de la región o el género.

La última encuesta informal realizada hace un par de semanas para evaluar qué candidatos tienen posibilidades de convertirse en el próximo secretario general de la ONU se saldó con que todos los contendientes hasta ese momento recibieron un veto efectivo.

Cinco de los 15 miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas tienen derecho de veto y pueden descartar a cualquier aspirante que consideren inaceptable, lo cual ocurrió la semana pasada cuando los siete candidatos recibieron al menos dos vetos.

Entre ellos figuran cuatro hispanoamericanos: la costarricense Rebeca Grynspan, el argentino Rafael Grossi y las ecuatorianas María Fernanda Espinosa e Ivonne A-Baki.

Temas

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas