Spider-Man con su manga de One Piece

Spider-Man con su manga de One Piece.

El comic nipón supera al europeo y al americano

El Anime inmortalizado

Un auge de las viñetas japonesas

Tras haberse celebrado el evento de la «Japan Weekend» en Madrid, uno queda sorprendido del éxito de este fenómeno cultural, que trasciende enormemente de su origen asiático. Una coalición de los mundos del manga (el cómic japonés) y su progresión audiovisual, el anime, que resulta ser un icono artístico actual. De manera similar, el «Salón del Manga» de Barcelona 2022 arrasó con más de 163.000 visitantes, y seguimos hablando únicamente de España.

Resulta fascinante la popularidad de estas obras, especialmente del manga, dado el deterioro de consumición del papel como formato. Es especialmente curioso cuando es comparado con su opuesto occidental, es decir, nuestro admirado cómic, víctima de la digitalización del contenido. Las viñetas orientales persisten escudadas, elevándose por encima de las europeas y americanas, y amenazando cada día más a la Cómic Con.

Es un sueño frustrado que surjan series memorables como Tintín o auténticas piezas maestras, como la obra de Alan Moore

Ni siquiera la hipertrofia de superhéroes de Marvel y DC son capaces de aglutinar el peso de títulos como «One Piece», franquicia que ha vendido más ejemplares que la Biblia. Como este caso hay infinitos, que a su vez se expanden con animes, la coartada definitiva para alcanzar al público occidental; una invasión de las plataformas de streaming, que entran en guerra entre ellas por conseguir los derechos de emisión. Especialmente en las generaciones más jóvenes, es extraño encontrar a alguien que no conozca «Attack on Titan» o «Death Note», entre otros populares ejemplos.

Unas creaciones audiovisuales con su reconocible identidad gráfica, aunque cada título dotado de su propio estilo, que desarrollan narrativas lejos de nuestra convencionalidad. Es evidente apreciar la influencia de su contexto sociopolítico, radicalmente distinto a nuestra perspectiva europeizada. Historias con un registro, una trama y un mensaje que evita caer en la repetición y estandarización de la que sufre el otro lado del mundo.

No pretendo descreditar el cómic occidental, pero hemos de admitir que su auge se aleja cada vez más. Es un sueño frustrado que surjan series memorables como Tintín o auténticas piezas maestras, como la obra de Alan Moore. Quizás el vacío no se encuentre en las obras, sino en la audiencia, o la ausencia de ella, siendo la carencia de demanda aquella que condiciona la oferta.

La apatía social es la causa del descenso de este arte. Un hastío que se manifiesta en España con la ausencia de tebeos

Esto es observable en el espectro de la animación, pues en este caso la producción es masiva, dada la persistencia de los gigantes como Disney y DreamWorks. Películas y series con éxitos comerciales y millones de espectadores, al igual que ocurre con el anime.

Esta noción sugiere que la apatía social es la causa del descenso de este arte. Un hastío que se manifiesta en España con la ausencia de tebeos, pero que crece a nivel mundial hasta convertir al cómic en un arte de minoría, un viejo manuscrito del pasado.

Una postura tan determinista como realista. Puede que el manga y el anime conformen nuevos estímulos, bienvenidos por los ojos de occidente, lo que convierte su merecido éxito en un modelo a seguir.

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