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Un galardonado enseña el décimo preciado, 200.000 euros tras ser el premio Gordo de la Lotería del Niño 2023EFE

Las ciudades donde más veces ha tocado la Lotería del Niño

Este duopolio no obedece a ninguna magia especial del Manzanares o del Mediterráneo, sino a la lógica aplastante de la consignación

Si desplegamos el mapa de España y colocamos una chincheta en cada lugar donde ha caído el primer premio del Niño desde 1941, el resultado no es un reparto uniforme, sino una concentración abrumadora en dos grandes polos magnéticos. Madrid es, indiscutiblemente, la «capital de la suerte» en este sorteo.

La ciudad ha celebrado el primer premio en 43 ocasiones, una cifra que triplica a la mayoría de sus perseguidores. Justo detrás, manteniendo un eterno pulso estadístico, se sitúa Barcelona, que ha visto caer el Gordo en 37 ediciones.

Este duopolio no obedece a ninguna magia especial del Manzanares o del Mediterráneo, sino a la lógica aplastante de la consignación: son las provincias donde más décimos se venden y, por tanto, donde más probabilidades matemáticas se acumulan.

Sin embargo, si miramos más allá de las dos grandes metrópolis, encontramos el verdadero fenómeno curioso de este sorteo: Bilbao. La capital vizcaína ostenta la medalla de bronce histórica con 19 primeros premios. Es un dato sorprendente, pues supera a ciudades con mucha más población, demostrando la enorme tradición y fidelidad que existe en el País Vasco hacia este sorteo concreto.

Completando el 'top 5' de la fortuna aparecen Valencia, con 15 veces agraciada (la última de forma muy repartida en años recientes), y Sevilla, que ha celebrado el primer premio en 10 ocasiones.

Un sorteo «democrático» y viajero

A pesar de esta hegemonía de las grandes capitales, el Niño tiene fama de ser un sorteo «democrático» y viajero. La historia nos recuerda que la estadística no es una jaula: ciudades como León (que se llevó el premio íntegro en 2025, rompiendo todos los esquemas), Palma de Mallorca, Zaragoza o San Sebastián también figuran con frecuencia en el palmarés.

Al final, aunque Madrid y Barcelona compren más boletos para la rifa, el bombo solo entiende de bolas, y estas han demostrado ser capaces de aterrizar en pequeñas localidades de Teruel o pedanías andaluzas con la misma facilidad que en la Puerta del Sol.