John Elkann junto a su madre, una relación siempre tormentosa
Industria
179.000.000 de euros: la brutal multa para el heredero de los Agnelli tras la denuncia de su madre
El fisco no perdona a nadie y mucho menos cuando la denuncia llega de tu propia madre, tal y como ha ocurrido en el seno de la familia Elkann
Cualquier noticia relacionada con la herencia de fortunas como la de los Agnelli tiene muchos ceros por obligación, se trata de cantidades ingentes de dinero si tenemos en cuenta que estamos ante la familia propietaria de firmas como Ferrari o Stellantis.
Este tipo de acuerdos familiares en materia de dinero son de todo menos sencillos, pues una simple coma puede variar en cientos de millones de euros el acuerdo alcanzado entre los abogados.
La importancia de una coma
Se trata de herencias que habitualmente provocan discusiones familiares subidas de tono y en muchos casos irreconciliables. Algo de esto debe estar ocurriendo entre los tres hermanos Elkann, herederos de la fortuna de Agnelli, y su propia madre, que llevan años litigando por este tema.
John Elkann, propietario de Ferrari
En concreto los hermanos habrían sido acusados de un delito de fraude al estado italiano a causa de la herencia de la esposa de su abuelo Giovanni Agnelli, que además es su abuela.
Asunto de familia
Los tres hermanos se habrían repartido de manera irregular el legado financiero a finales de 2003 con el consentimiento de su madre, Margherita Agnelli, que ahora habría impugnado el acuerdo alcanzado entonces para favorecer a los otros hijos que tuvo fruto de un segundo matrimonio.
El problema estaría relacionado con la herencia de Agnelli
Había sido la propia madre quién habría levantado la liebre al fisco italiano y es que al parecer los hermanos cometieron algunas irregularidades al recibir los 1.300 millones de euros de la herencia por lo que ahora van a tener que pagar.
En el caso de John Elkann, en concreto, habría llegado ya a un acuerdo con la justicia italiana para abonar unos 179 millones de euros en efectivo, a los que habría que añadir un año de trabajo social para la comunidad, algo habitual y que suele traducirse en labores de ayuda en hospitales públicos, colegios o asilos… Triste evolución para una de las familias más emprendedoras de Europa.