Uno de los aparatos de la DGT en pleno vuelo

Uno de los aparatos de la DGT en pleno vuelo

Tráfico

Los puntos débiles de los helicópteros de la DGT: situaciones en las que no te pueden multar

Aunque los conductores no quieren ni verlos, estos helicópteros no son tan fieros como los pintan, pues su veteranía genera muchas limitaciones

Hace solo unos días conocíamos que la DGT había encontrado ya a una empresa para hacerse cargo de su flota de nueve helicópteros.

En su momento, la DGT llegó a tener 13 aparatos en vuelo capaces de cubrir prácticamente todo el territorio nacional, pero dos accidentes acabaron con dos de ellos, a lo que hay que sumar averías de consideración que dejaron en tierra al resto.

Mayday, derribado

Ahora, de manos de la nueva empresa los helicópteros apodados Pegasus en honor a la bola radar que llevan sobre un patín vuelven al cielo, aunque su veteranía se traduce en problemas funcionales muy importantes que muchos conductores aprovechan.

El operador de radar es clave en el funcionamiento de estos aparatos

El operador de radar es clave en el funcionamiento de estos aparatos

Por ejemplo jamás verás un helicóptero de la DGT en el aire cuando haya mal tiempo; las nubes, la lluvia o el viento los dejan en tierra siempre, pues tienen limitada su operativa de vuelo, al igual que ocurre cuando es de noche, que tampoco les permite volar.

Necesitan ver bien

El otro gran problema es la autonomía, con un consumo en torno a los 400 litros a la hora, su depósito de 700 litros no les permite realizar vuelos largos, de hecho nunca están más de dos horas en el cielo, lo que les impide alejarse mucho de la base de operaciones.

La bola radar es su gran secreto para multar

La bola radar es su gran secreto para multar

Otro de sus principales handicap es que la veteranía de sus radares de láser obliga a que las mediciones sean un tanto especiales si no quieren que las anule un juez.

De hecho deben ‘seguir’ al coche un mínimo de 10 segundos sin interrupciones, ya sea una nube, un árbol o un puente, y realizar tres mediciones para que se considere válido el test de velocidad. No es fácil mantener un coche en el punto de mira durante tanto tiempo

No multan tan fácilmente como parece a los coches

No multan tan fácilmente como parece a los coches

Por último la distancia es otro de sus inconvenientes, aunque podrían medir la velocidad de un coche a 2,5 kilómetros, las normas exigen que solo sean válidas las mediciones realizadas entre 300 metros y un kilómetro y siembre en un intervalo de velocidad entre los 80 kilómetros a la hora y los 350, por lo que por ejemplo no miden velocidad en travesías de 50.

Limitaciones de unos aparatos veteranos que ahora se actualizarán durante esta nueva etapa en la que entran.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas