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Una persona reposta en una gasolinera, a 26 de diciembre de 2024, en Madrid (España). Coincidiendo con la primera fase de la operación salida de Navidad, que tuvo lugar desde el pasado 20 de diciembre hasta ayer, 25 de diciembre, los precios de los carburantes frenaron su tendencia al alza. El precio medio del litro de gasolina se mantuvo estable en 1,515 euros tras la subida registrada la semana anterior, mientras que el diésel también siguió la misma tendencia y se estancó en 1,432 euros, dejando atrás las subidas que acumulaba desde hacía seis semanas consecutivas.

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26/12/2024

Al contrario que el buen vino, el combustible no mejora con los añosEuropa Press

Carburantes

¿La gasolina caduca? Los expertos aclaran cuánto tiempo dura realmente

Los expertos en mecánica y química de hidrocarburos coinciden en un plazo de seguridad bastante estricto

Aunque a simple vista parezca un fluido inalterable, la gasolina es un producto químico orgánico y, como tal, es perecedero. Al contrario que el buen vino, el combustible no mejora con los años, de hecho, comienza un proceso de degradación química desde el mismo momento en que sale del surtidor.

Los expertos en mecánica y química de hidrocarburos coinciden en un plazo de seguridad bastante estricto: la gasolina almacenada en el depósito de un vehículo mantiene sus propiedades óptimas entre tres y seis meses. Pasado ese tiempo, intentar arrancar el motor puede conllevar riesgos mecánicos.

La razón de este deterioro es doble. Por un lado, se produce la evaporación de los componentes más volátiles, que son precisamente los encargados de facilitar el encendido en frío y garantizar el octanaje correcto. Por otro lado, ocurre la oxidación. Al entrar en contacto con el oxígeno del aire, los hidrocarburos reaccionan creando residuos gomosos y barnices sólidos.

Si esta mezcla degradada entra en el circuito, puede obstruir los inyectores, atascar la bomba de combustible y dejar residuos pegajosos en las válvulas, provocando averías costosas.

¿Cómo detectar si la gasolina ha «muerto»?

Además, hay un enemigo moderno: el etanol. La inmensa mayoría de las gasolinas actuales contienen un porcentaje de bioetanol (E5 o E10), un alcohol que es higroscópico, lo que significa que tiende a absorber la humedad del ambiente. Si un coche pasa meses parado, esa gasolina absorberá agua del aire, que acabará decantándose en el fondo del depósito y provocando corrosión interna en el sistema de alimentación.

Para detectar si la gasolina ha «muerto», no hace falta un laboratorio: el olfato suele bastar. El combustible degradado pierde su característico olor aromático y fuerte, tornándose en un aroma agrio, similar al barniz viejo o incluso a fruta podrida. Si nos encontramos en esta situación, la recomendación unánime es no intentar arrancar el vehículo y drenar el depósito por completo.

Por todo ello, si se prevé tener el coche parado mucho tiempo, la única solución efectiva es utilizar aditivos estabilizadores químicos antes de aparcarlo, lo que puede extender la vida del fluido hasta los 12 meses.

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