Imagen de las dos pantallas que incorpora el vehículo
Tecnología
El coche que tiene una pantalla que cuesta más que el coche
Este nuevo sistema de pantallas ha sido presentado en China y en breve lo incorporarán vehículos de calle
El mundo del automóvil evoluciona a la velocidad de la luz o incluso más allá, no hay más que ver las novedades y los inventos que llegan desde China, que a día de hoy es el lugar del mundo en el que el coche eléctrico más está avanzando a velocidades desconocidas hasta ahora.
En este caso acaba de ver la luz este prototipo de interior que incluye un nuevo display de pantallas para la utilización al volante, de hecho utiliza un nuevo tipo de tecnología revolucionaria que recurre a pantallas plegables, lo que permite escamotarlas en el salpicadero.
Pantallas escamoteables
Tal y como dicen en redes sociales se trata de un tipo de pantallas que cuestan más que el propio automóvil, pues hay que tener en cuenta que se trata de pantallas de alta definición con un precio muy elevado.
Las pantallas se despliegan desde el salpicadero
La tercera pantalla es una idea que hace ya tiempo que está aplicando Audi y Mercedes, que utilizan en sus coches pantallas específicas para el copiloto que vienen a sumarse a la pantalla que sirve como cuadro de instrumentos, a la pantalla multimedia y a la pantalla central, un trío de pantallas que suele superar los 12.000 euros de precio.
Equipamiento de lujo
En este caso recurre a un nuevo tipo de tecnología de pantallas plegables que se guarda en el propio salpicadero, una pantalla escamoteable que permite hacer uso de la misma cuando es necesario.
Un sistema al límite de la legalidad en China, pues el propio Gobierno ha anunciado que va a sancionar a los coches que no dispongan de botones tradicionales en el salpicadero por la distracción que suponen para el conductor a la hora de manejar los diferentes sistemas.
Lo que no es de recibo es que para cambiar la emisora de radio o subir el volumen o la temperatura del habitáculo haya que hacer uso de la pantalla, un sistema que exige una pérdida de atención.