Imagen del coche escondido de la Guardia Civil

Imagen del coche escondido de la Guardia Civil

Atentado

Destrozan un coche radar que la Guardia Civil había escondido debajo de un puente tirándole una piedra

La piedra ha destrozado por completo el coche camuflado, pero las consecuencias podían haber sido mucho peores

Hace ya tiempo que los conductores llevan denunciando en redes sociales la presencia de coches de la Guardia Civil escondidos para medir la velocidad a la que circulan los coches sin que les vean, se trata de coches radar que los agentes esconden a conciencia y alejados del radar.

La clave está en que ahora usan una nueva generación de radares muy pequeños que los agentes pueden esconder en cualquier sitio alejados del coche patrulla, con el que se comunican gracias al wifi

El radar escondido

En este caso los hechos ocurrieron en Tenerife, donde unos agentes de la Guardia Civil decidieron aparcar el coche patrulla justo debajo de un puente, donde era absolutamente imposible que lo vieran los conductores.

Imagen del coche de la Guardia Civil tras los hechos

Imagen del coche de la Guardia Civil tras los hechos

A pesar de que no existe la menor información oficial al respecto, alguien lanzó una piedra de grandes dimensiones desde lo alto del puente, con el riesgo que supone para la integridad de los agentes.

Una piedra considerable

Afortunadamente y pese a las dimensiones de la piedra, el parabrisas laminado del vehículo está preparado para este tipo de impactos y cumplió con su misión, pues la piedra no logró romper el parabrisas, sino que simplemente lo fracturó sin entrar al habitáculo.

Así son los parabrisas laminados por seguridad

Así son los parabrisas laminados por seguridad

Eso sí, el parabrisas quedó completamente destrozado, aunque afortunadamente los parabrisas se fabrican ya con tres capas, dos de cristal y una interior plástica que evita precisamente que los cristales se astillen y entren al vehículo.

En este caso los hechos están bajo investigación judicial sin que se sepa de momento quién hayan podido ser los responsables del atentado, pero nada de bromas, pues los culpables pueden ser acusados de un atentado contra la autoridad, lo que puede sancionarse con una penas de prisión de uno a cuatro años y multa de tres a seis meses, siempre que no hayan sufrido daños los agentes.

A lo que podrían sumar un delito contra la seguridad vial e incluso un intento de homicidio contra los agentes de la autoridad.

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