La ubicación de este radar es cuestionable

La ubicación de este radar es cuestionable, la imagen no es inteligencia artificial

Tráfico

Pesan 2 kilos y la DGT los esconde detrás de señales de tráfico: el radar que te pilla por la espalda

La DGT amortiza lo que cuestan estos radares minúsculos en menos de una semana, pues pueden facturar más de 5.000 euros cada día

Año a año crece la presión sobre los conductores en las carreteras, por lo que es normal que la DGT cada año recaude más dinero en concepto de multas, de hecho el año pasado se alcanzaba un nuevo récord con más de 600 millones de euros en sanciones, de las cuales más de un 60 % tienen su origen en excesos de velocidad.

Hace ya meses que todo el mundo habla de los radares remolque o de los radares con ruedas que el propio Pere Navarro alababa hace solo unos días, pero los minirradares siguen siendo de largo los más peligrosos por varios motivos.

Los más peligrosos con diferencia

Uno de ellos es su tamaño, pues miden unos 40 centímetros y pesan solo dos kilos, lo que los hace casi invisibles, pero el problema se agrava por los lugares en los que los están escondiendo los agentes de Tráfico de la Guardia Civil.

En la señal no se ve absolutamente nada por delante

En la señal no se ve absolutamente nada por delante

Solo hace falta ver las imágenes de este radar, que fue sorprendido por un peatón en la localidad leonesa de Hospital de Órbigo, León. El radar estaba perfectamente escondido detrás de una de las señales de tráfico que sirven para indicar hitos kilométricos.

Se trata de un lugar absolutamente imposible de identificar a simple vista y mucho menos al volante de un automóvil, en el mejor de los casos puedes verlo por el retrovisor, pero no es habitual, de hecho en redes sociales acusan a la DGT de multar por la espalda a los conductores.

Sin señalizar

Por si todos estos elementos no fueran suficiente, conviene recordar que los radares móviles de la Guardia Civil no deben estar señalizados, algo que solo afecta a los fijos, por lo cual estos radares se convierten en verdaderas máquinas de sancionar.

Un Velolaser escondido en un quitamiedos

Un Velolaser escondido en un quitamiedos

La DGT cuenta en la actualidad con un centenar de Velolaser, que tienen un precio de unos 15.000 euros, lo que significa que a una media diaria de recaudación de unos 5.000 euros quedan amortizados en solo tres días, unas cantidad muy prudente si tenemos en cuenta que estos radares multan en ambos sentidos y son capaces de distinguir entre diferentes tipos de vehículos.

La DGT adquirió además hace tiempo todo tipo de soportes para poder fijar el radar a una señal, a la puerta de un coche o a una bionda de la carretera, lo que significa que si no te pilla en un sitio te pilla en otro, sobre todo en lugares como el de la imagen, ubicado en una travesía en la que la velocidad máxima está limitada a 50 kilómetros a la hora.

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