Los fabricantes van a tener que hacer los automóviles mucho más reciclables
Industria
Bruselas asfixia al automóvil europeo y obliga a los fabricantes a que una de cada cuatro piezas de los coches sean reciclables
Los fabricantes de coches ya han advertido que estas medidas tendrán un coste que tendrán que repercutir sobre el precio de los automóviles
Tras la imposición de la electrificación de los automóviles y de las ayudas a la conducción (ADAS), dos innovaciones que han disparado el precio de los automóviles y han hecho un roto histórico en la cuenta de resultados de los fabricantes, ahora Bruselas sigue adelante con la normativa europea sobre los vehículos al final de su vida útil (VFU), que va a cambiar el automóvil tal y como lo conocemos hoy.
Este nuevo Reglamento obliga a los fabricantes de coches a pensar en el reciclaje de los automóviles desde el momento de su concepción, pues incluye cláusulas que van mucho más allá de lo que parece.
Cambia el automóvil
La primera y más importante es que los coches van a tener que trabajar con un mínimo de un 25 % de plásticos reciclados y reciclables. Bruselas considera que el automóvil europeo es responsable de hasta un 10 % del plástico que se fabrica y se consume en el territorio comunitario, un porcentaje insostenible que trata de reducir a toda costa.
Paragolpes y molduras plásticas van a tener que ser 100 % reciclables
El automóvil utiliza estos plásticos de manera intensiva en interiores, salpicaderos, guarnecidos y paragolpes sobre todo, una medida con la que pretende potenciar la economía circular del automóvil sin tener en cuenta cuánto lo encarece.
Economía circular del automóvil
Tras el plástico, los siguientes materiales en su punto de mira son el aluminio y el acero, que van a tener que seguir un camino paralelo al de los plásticos. Los coches eléctricos tampoco se libran de esta nueva normativa, pues Bruselas va a obligar a los fabricantes a la recuperación de metales estratégicos de motores eléctricos y baterías (cobre, cobalto, litio y tierras raras) antes de achatarrar el vehículo.
El contenido de las celdas de baterías de coches eléctricos debe ser reciclable
Otra de las claves más importantes es que Bruselas quiere que los propios fabricantes en colaboración con talleres y con las ITV de los diferentes países europeos sean los que decidan cuándo un automóvil ha llegado al final de su vida útil y debe acabar en el desguace, prohibiendo también la posibilidad de exportarlos a otros mercados menos pudientes, tal y como se está haciendo en la actualidad.
Por último, los fabricantes deben desarrollar los automóviles asegurando que el proceso de reciclaje sea rápido y sencillo, simplificando el proceso de achatarramiento y reduciendo los costes del mismo.
Una serie de medidas que lógicamente van a tener un impacto económico sobre el coste de los automóviles que los fabricantes ya han advertido que repercutirán sobre el precio final de los coches, lo que significa que será el cliente al final quién pague la fiesta.