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John de ZuluetaEl Debate

John de Zulueta (1947-2026)

Un hombre de empresa y de libros

Contribuyó a la modernización de la empresa española en los tiempos en que ésta empezaba su internacionalización, adaptándolas a los estándares internacionales

Nació en Cambridge (Massachusetts) el 23 de febrero de 1947 y murió en Madrid el 20 de enero de 2026

John Greenebaum de Zulueta

Empresario y bibliófilo

Fue un verdadero ejemplo de cariño hacia los libros como demuestra su último gran proyecto que fue la creación del «Grupo de los 100 bibliófilos».

Nos ha dejado John de Zulueta, eminente empresario y bibliófilo español, nacido en Cambridge, Massachusetts, en 1947, el próximo 23 de febrero hubiera cumplido 79 años; su madre era hija de Luis de Zulueta i Escolano, pedagogo, intelectual, embajador y ministro de Estado en la Segunda República. John estudió Historia en la Universidad de Stanford (California) y posteriormente hizo un MBA en Columbia (Nueva York).

En su vida profesional pasó por diversas empresas, entre ellas, el Boston Consulting Group, Pepsi Foods y, ya en España, pasó de Pepsi a Cadbury-Schweppes, Sanitas y Bankinter.

Aunque le había conocido antes, mi trato con él fue más intenso en su etapa de presidente del Círculo de Empresarios; allí le tomé un gran afecto y le profesé sincera admiración.

Lo primero que me sorprendió fue el ánimo con que supo sobrellevar su enfermedad que le obligó, durante mucho tiempo, a ir en silla de ruedas; lo hizo sin una queja y como diría Kipling: «Sin decir nada a nadie de lo que es y de lo que era».

Creo que los españoles tenemos varias deudas con John: las primeras, llamemos institucionales, son su contribución a la modernización de la empresa española en los tiempos en que ésta empezaba su internacionalización; John contribuyó a ésta adaptando las empresas españolas a los estándares internacionales. Una segunda deuda institucional es que siempre miraba al futuro; como ya he dicho su abuelo materno fue nada menos que ministro de Estado al comienzo de la Segunda República. Jamás le oí una palabra de protesta por cualquier acontecimiento anterior a nuestros días. Sólo volvía la vista al pasado para sacar lecciones de éste.

También tenemos deudas desde el punto de vista personal: probablemente debemos a su educación norteamericana el respeto y consideración que guardaba con sus subordinados, por supuesto, también con sus iguales, lo que le hizo ganarse el respeto de todos.

También nos sorprendía la confianza (o la seguridad) con que defendía sus opiniones. Creo que ello también se debe a su educación norteamericana, lejos de la inseguridad que proporcionaba la educación española, John le daba a sus opiniones mayor fuerza por la objetividad con que las defendía.

En definitiva, John proporcionó a España, tanto personal como profesionalmente, elementos que contribuyeron a la modernización de nuestro país.

Y, una última consideración. Además de ser un empresario ejemplar, John fue un verdadero ejemplo de cariño hacia los libros; su último gran proyecto fue la creación del «Grupo de los 100 bibliófilos», una iniciativa que resume bien quién fue: un hombre de empresa pero, sobre todo, un lector apasionado, heredero de una tradición intelectual que comenzó con su abuelo Luis y que nunca abandonó.

Nos ha dejado un hombre inteligente, bueno y responsable. Descanse en paz.

  • Eduardo Serra es abogado y político español