Fundado en 1910

Livinio StuyckEl Debate

Livinio Stuyck (1950-2026)

El último de una saga de directores de la Real Fábrica de Tapices

Para dirigir la Real Fábrica, fue traído de Amberes Jacobo Vandergoten, a quien le sucedió su sobrino Livinio Stuyck, el primero de la saga de ese apellido que se ha continuado hasta 1996, cuando se hace cargo de la Real Fábrica una fundación

Nació en 1950 y murió en Madrid el 28 de enero de 2026

Livinio Stuyck Pérez del Camino

Director de la Real Fábrica de Tapices

Con él se va el último de una saga familiar que a lo largo de ocho generaciones se fue sucediendo en la dirección de la real manufactura, fundada en 1721 por Felipe V, el primero de los Borbones, decididos a combatir la idea de que el trabajo envilece.

El pasado 28 de enero, Livinio Stuyck Pérez del Camino (Madrid 1950-2026), economista y que fue director durante veinte años, desde 1976 hasta 1996, de la Real Fábrica de Tapices, nos dejó después de una dura y larga enfermedad. Con él se va el último de una saga familiar que a lo largo de ocho generaciones se fue sucediendo en la dirección de la real manufactura, fundada en 1721 por Felipe V, el primero de los Borbones, decididos a combatir la idea de que el trabajo envilece. La Real Fábrica quedó inicialmente establecida en un edificio próximo al Portillo de Santa Bárbara, conocido como Casa del Abreviador, donde permaneció hasta que se ordenó la construcción de un nuevo edificio en la zona del Olivar y Huerta del Convento de Atocha, según traza del arquitecto José Segundo de Lema, donde ha continuado su actividad, a partir de 1889, hasta nuestros días.

Para dirigir la Real Fábrica, fue traído de Amberes Jacobo Vandergoten, a quien le sucedió su sobrino Livinio Stuyck, el primero de la saga de ese apellido que se ha continuado hasta 1996, cuando se hace cargo de la Real Fábrica una fundación de la que son patronos originales el Ministerio de Cultura, la Comunidad de Madrid, el Ayuntamiento de la Villa, Livinio Stuyck Pérez del Camino, último de la saga que se extingue, y su esposa María Jesús Antón Suances. Estos últimos, en aras de la continuidad comprometida, aportaban a la nueva Fundación activos valorados en 403.163.000 pesetas que incluían 179 cartones para tapiz. Al final, las dificultades económicas eran las que bloqueaban la vida de la Real Fábrica, tras padecer una competencia desleal por parte de la Fundación Generalísimo Franco, que impulsaba el jefe de la Casa Civil, Fuertes de Villavicencio.

Livinio había nacido para suceder a su padre, Gabino Stuyck San Martín, en la dirección de la Real Fábrica, sucesión envuelta en una atmósfera impregnada por la memoria de los grandes de la pintura que allí tuvieron acogida, empezando por Francisco de Goya, que dibujó más de sesenta cartones para tapiz sobre una mesa que aún se conservaba. Luego, Livinio se vio arrumbado por el viento de la adversidad para acabar siendo víctima de su destino. En algún momento, Bárbara, Gabino, Diego y Carmen, los hijos, recuperarán limpia la memoria de su padre. Mientras, en la Fundación Carlos de Amberes, a la que ayudó con toda generosidad, le guardaremos la gratitud debida.