Ábalos, 'la Pichona' y el Cándido-Pumpido
El gran capataz Ábalos aparece ya como impulsor decisivo y resucita lo que nunca murió, el rescate de Air Europa y la friolera de los 475 millones otorgados. Y ¡zas! es por donde ha salido aleteando 'la Pichona'. El nombre de Begoña, la mujer del presidente en el informe policial es de una trascendencia imposible de ocultar
Cuando Pedro Sánchez vuelva de China a donde se marchó vestido de arreglador de mundos, con lo que se va a encontrar es con la casa más patas arriba de lo que la dejó y con una inundación de porquería que le llega ya hasta la cocina monclovita. Va a hacer ahora, además, el año de cuando montó aquel dramón de los cinco días de pantomima para seguir en el colchón. No creo que repita el sainete pero si hay algo cierto es que la cosa está ahora, pero que mucho peor.
Porque llevan él, su coro ministerial y la corte papagaya más de un año y medio voceando por todos los lados que esto no es más que bulo y fango, pero lo que va creciendo y engordando es la lista de empapelados y cayendo sobre ellos una cascada de pruebas, documentos, conversaciones, reuniones, apaños, conchabeos, pastizales, pagos, tráficos, colocados, mantenidas y para que nada faltara una furgoneta de putas que viene a ser algo así como la marca de la «casa». Los calzoncillos, toda una seña identitaria, deben estar ya al salir.
Esta semana la gran novedad ha sido que en todo ese magma, las piezas que parecían dispersas empiezan a juntarse y encajar. Toda la tropa del entonces todopoderoso cachicán del Gobierno y de Ferraz está cada vez más cercada, pero ya no son solo los negocios con las mascarillas, sino que ahora son las conexiones entre los diferentes tinglados, en muchos de ellos con Aldama como enlace y conseguidor, las que empiezan a aflorar.
El gran capataz Ábalos aparece ya como impulsor decisivo y resucita lo que nunca murió, el rescate de Air Europa y la friolera de los 475 millones otorgados. Y ¡zas! es por donde ha salido aleteando 'la Pichona'. El nombre de Begoña, la mujer del presidente en el informe policial es de una trascendencia imposible de ocultar. Imputada ya por sus enjuagues en la Universidad Complutense, ya se habían detectado encuentros y viajes, con Javier Hidalgo, el CEO de la línea aérea, pero pretendidamente justificados como asuntos académicos o algo así, pero esto ahora da un giro descomunal. Aparece en el meollo y como partícipe determinante para la consecución del objetivo que se unió a la «gestión» gratificada de inmediato y en especie del tándem Ábalos-Koldo y que se logró consumar. Este es ya un indicio tan relevante y esclarecedor, con prueba documental, incluida que apunta a un salto cualitativo y lleva a una implicación directa del propio Sánchez.
Eso es mucho adelantar, pero el hecho de que Begoña aparezca ya en el informe de la Guardia Civil (UCO) sí pudiera suponer el tenerla que agregar al caso que ya instruye el magistrado del Tribunal Supremo. Y ello es algo que, por mucho que se desgañiten contra los jueces y que la vicepresidenta entre en otro trance de descontrol verbal y gestual, eleva ya la tensión al grado más alto de todo este proceloso ir y venir de corrupciones. Y ello sin contar con lo del fiscal general del Estado, lo del Hermanísimo y espera que no empiecen a desfilar ya los Marlaska, Torres y Armengol, hace que la caldera esté a punto de reventar.
Aunque supongo que contarán con que, y como gran lavandero de todo lo que se tengan que limpiar, acuda al final en su socorro el «cándido» Pumpido presto a cumplir aquello para lo que le han puesto allí antes de que le llegue la jubilación, y los deje aseados como un pincel.
No sé como va a dar abasto a todo, porque con la Amnistía, un nuevo enfrentamiento con un Tribunal Supremo unánime y toda la ristra de casos que vienen detrás, va a ser un demasiado. Pero es que también se ha llevado un trastazo que, aunque lo hayan querido camuflar, lo ha dejado bastante descrestado. Ha tenido que recular con lo de impedir a los jueces acudieran a los tribunales de la UE y sus amenazas de que «él» es el Constitucional, que es inmune y da con ello a entender que intocable e impune también porque atacarlos a ellos es atacar la Constitución, suenan en cierta manera a un enseñar dientes defensivo y donde un algo de tembleque en su «tropa» comienza a haber. Porque me parece a mí, que eso no es así y que lo saben muy bien. Más aún, si hoy la Constitución tiene un verdadero enemigo en su espíritu y en su letra, que no hace más que retorcer, ese es él.