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Cosas que pasanAlfonso Ussía

Perdón

De merecer prisión por zote, me gustaría compartirla con Amenábar y Lope de Vega, especialmente con el primero que sofocaba sus picores por los campos de La Mancha escribiendo El Quijote mientras Cervantes le lanzaba besos, cariños y zalemas. Pero ni eso me consuela

Hoy me siento obligado a pedir perdón a El Debate y sus lectores. Y también agradecer a la mayoría de los comentaristas su perpleja sinceridad, incluidos los más moderados. Ayer escribí el peor de los textos para El Debate, y aunque tengo motivos suficientes para intentar una disculpa, renuncio a ella porque no hay mayor desfachatez en un escritor que escribir un malísimo texto e intentar que al día siguiente ingrese en el olvido. Lo único aceptable de mi artículo de ayer fue el personaje elegido, el fiscal general. Pero el resto, en su fondo y en su forma, en su rigor lingüístico, en su terrible descoordinación de los versos, unos endecasílabos, otros decasílabos y alguno alejandrino con rima en los pares sencillas y facilonas, sería justamente encarcelado en La Cárcel de Papel del inolvidable Evaristo Acevedo en las gloriosas páginas de La Codorniz. Podría haber terminado el razonamiento de mi condena. «Se condena al escritor Alfonso Ussía a no escribir durante seis meses en los medios de comunicación y en las hojas parroquiales».

Jamás me he creído nada. He sido un hombre con suerte que surgió con la poesía satírica cuando ésta declinaba. Y llegué a los mejores puerto: La primera, Antena3 de Radio, Telecinco, Antena3 TV, la COPE, Onda Cero, ABC, Diario 16, Época, Tiempo, La Razón y ahora, El Debate. He ganado los mejores premios del periodismo, me han homenajeado, he impartido más de doscientas conferencias, y todo ese bagaje se embarró de vulgaridad literaria en el artículo del 11 de septiembre.

De merecer prisión por zote, me gustaría compartirla con Amenábar y Lope de Vega, especialmente con el primero que sofocaba sus picores por los campos de La Mancha escribiendo El Quijote mientras Cervantes le lanzaba besos, cariños y zalemas. Pero ni eso me consuela.

Escribí muy mal y pido perdón por ello.

Escribí tan mal que mis versos pueden integrarse sin dificultad en los poemarios de don Pedro Boluda. El bondadoso murciano considerado el peor poeta de la historia. Compaginaba su belleza poética con la de practicante sanitario a domicilio. Unos amigos malvados le publicaron la antología y le convencieron de que el Papa Pío IX le nombraría Guardia de Honor suizo en Radio Murcia. Y así ocurrió. En El Pombo, Ramón Gómez de la Serna lo admitió con las peores intenciones. «Don Pedro recite lo de la música que es hondo y bellísimo».

La música a mi entender

Es lo mejor que yo conozco.

Pues por ahí van los tiros. Prometo desde ahora no dejarme llevar ni por dolores, dolores antiguos y nuevos ordenadores.

He leído el artículo y me siento avergonzado.

No es una disculpa para salir del paso. Les ruego que me perdonen.