Fundado en 1910
Cosas que pasanAlfonso Ussía

El mérito del cambio

Comenzó declarando que se sentía muy orgulloso siendo hijo de un terrorista del FRAP, apoyó a la ETA, y al cabo de los años ha pasado de Vallecas a la urbanización serrana de Galapagar, a fundar dos tabernas fundamentales para iluminar, aún más, los jolgorios matritenses

Cambiar tanto es harto complicado. Hay que demostrar un coraje y una valentía, hoy en desuso, para llevarlo cabo. Poco a poco ha ascendido los escalones que alcanzan la plataforma de la alta burguesía. Comenzó declarando que se sentía muy orgulloso siendo hijo de un terrorista del FRAP, apoyó a la ETA, y al cabo de los años ha pasado de Vallecas a la urbanización serrana de Galapagar, a fundar dos tabernas fundamentales para iluminar, aún más, los jolgorios matritenses. De exigir a una mujer refrescarse al unísono en los lavabos, a casarse con la chica de aspecto más presentable de todas las feas que le rodeaban, y a organizar barbacoas con camarero contratado para servir en la piscina y finalmente, habiendo sido el más feroz enemigo de la educación privada y concertada, ha inscrito a sus hijos en uno de los colegios más caros de Madrid. Reconozco su valentía. Entre los platos que van a ofrecer a sus nenes durante las comidas, destacan las carnes de Kobe y waigú japonés, más caras que pasar una noche con Amenábar y Lope de Vega.

Existen casos opuestos. El noble agricultor inglés Sir Williams Pitpit-Summer, se reunió inesperadamente con su jardinero Mac Coogan, un maestro en las hortensias, las begonias y petunias y le planteó el canje. "Toda mi vida he sido el heredero y señor de esta casa. Pero no puedo presumir de haberla mejorado, en tanto que usted, tan bruto y tan irlandés, ha convertido mis campos en un jardín grandioso. A partir de mañana, Mac Coogan, será usted el señor y yo el jardinero. Todo tiene un precio. En el paquete entra la obligación de que usted duerma con mi mujer, que vista del envés todavía ofrece insinuantes paisajes. Usted siempre ha aborrecido a la nobleza y la aristocracia rural, y yo le ofrezco ponerme a su servicio.

–¿En ese caso, puedo vender la propiedad?

–Siempre que me mantenga el sueldo, podrá hacerlo.

–¿Lady Pitpit-Summer está enterada de su oferta?

Le aguarda en mi.., bueno, su cama desde ahora, para que mantengan, como se dice ahora, unas condiciones sostenibles y cierren los flecos de la negociación.

¿Cómo debo dirigirme a usted cuando advierta el deterioro de las hortensias?

–Pitpit, es usted un inútil y un imbécil.

De los dos casos, el de Pitpit es más valioso que el de Sir Paul Church. Vaya pedazo de cínico, falso y traidor a los suyos. Claro, que cuando no se tiene a nadie que traicionar, la traición es imposible.

La traición a uno mismo no cuenta.

¡Niños a comer! Todos lentejas con arroz, y los Church, Kobe.

Y los de la enseñanza pública, que se miren el pirulí.