Fundado en 1910
Cosas que pasanAlfonso Ussía

El repugnante Halloween

La 'americanitis' de nuestras urbanizaciones triunfa sobre la normalidad y el buen estilo. En el fondo, y lo repito, el demonio es tonto si tiene que usar de esa fiesta bochornosa y ridícula, para recordarnos que existe, cuando existen pruebas diarias de su fortaleza

Abrazamos el mes triste, el mes que detiene los bosques, el mes de las castañas identificándose con el suelo, con la estupidez importada del 'Halloween', toleran que sus hijos, disfrazados de diablos inspiradores, desbragadas brujas, monstruos y seres abominables, ocupen nuestras calles, con el peor de los gustos y las intenciones. Se trata de imponer al demonio, aunque solo sea un día. ¡Cuántas familias cristianas se dejen llevar por influencias colegiales, muchas de ellas aplaudidas por centros de educación cristianos! No obstante, hay que reconocer que el Ángel Caído tiene adeptos y seguidores, pero han disminuido los entusiastas. Si para reivindicarse Mefistófeles ha puesto en marcha la tradición del mal gusto, hay que recordar que es un ganso y un idiota. Las izquierdas, con su ayuda, pueden, por ejemplo, celebrar las fiestas diabólicas, y ayudar a que surja un valiente en el mundejo de la Ceja, y subvencione el crimen de las cinco mil rosas. Desde hoy, 1 de noviembre, y hasta el 5 de diciembre, sin juicio, sin perdón, sin posibilidad de defenderse fueron asesinadas, machacadas y pisoteadas cinco mil rosas, y digo yo, que aun lamentando la ejecución dictada por un tribunal y acusadas de terrorismo, superan en 4.987 las rosas asesinadas, y ahí sí tuvo que ver el inspirador del Halloween.

Los bares y restaurantes, los grandes 'halls' de los hoteles se ven estos días violados e invadidos de seres repugnantes. La cultura de la maldad y de lo feo. Noche de borracheras de navaja en mano y mal gusto inaudito. Francisco García Pavón, el gran escritor de Tomelloso, autor de Los Cuentos Republicanos y la saga de Plinio y don Lotario, trató en una novela una formidable narración del carnaval. Pero se le fue, con el tiempo, la oportunidad de escribir con su retranca manchega una novela con crimen incluido de la noche de 'Halloween'.

Pero la semilla del diablo nace de los colegios –hay excepciones, claro–, y de las familias más modernas del mundo mundial.

La 'americanitis' de nuestras urbanizaciones triunfa sobre la normalidad y el buen estilo. En el fondo, y lo repito, el demonio es tonto si tiene que usar de esa fiesta bochornosa y ridícula, para recordarnos que existe, cuando existen pruebas diarias de su fortaleza. Los tontos no son los niños. Los idiotas son los padres, que se gastan un dineral en demonizar a su prole con semejante y despreciable majadería.

Y de que el diablo existe sobra una evidencia.

Ayer, con todo a su favor en el Senado, fracasó el PP.