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DivisaderoAntonio Pérez Henares

Los pelajes del sanchismo

Todos ellos componen los haces del ejército sanchista al que deben añadirse los voluntarios de la yihad, el vocerío en las redes y los escupitajos a todo aquel que critique a su dios, que también es conocido así. La militancia que traga con lo que tenga que tragar y que si hay que lapidar a Felipe y a Guerra, se les lapida y ya está

Más allá aún de todos los desmanes políticos para aferrarse al poder, desde la sumisión al separatismo a la beatificación de los asesinos y albaceas etarras, lo que está retratando al sanchismo, con obsceno y desnudo realismo es el pelaje de los diferentes clanes, kábilas y bandas que componen todo ese conglomerado, esa olla con espumarajos que se van derramando por sus bordes y que atufan todo a su alrededor. Han sido esas vergüenzas al aire, quienes más que ninguna otra cosa han descubierto su impostura y hecho trizas su pretensión y alarde de pasarela, de glamour, de limpieza y de honradez. Zurraspas y palominos, mentiras, manos largas y uñas sucias es lo que se huele y lo que se ve.

Cada cual y cada parva, con diferente pelo y variopinto peinado tienen, eso sí, un denominador común. Todos están unidos y uncidos por una misma soga y a un mismo carro y a las exclusivas órdenes de su amo y señor, a quien se deben y sirven y es quien les da de comer y les deja triscar y trincar. Y caer cuando les pillan con las manos en la masa y ya no los conoce de nada.

El primero de los pelajes en aparecer y exhibir, con el mayor desparpajo, su calaña y condición en público, fue la primigenia y fraternal partida conocida como 'La banda del Peugeot' con la que hizo camino y asaltó el poder. Ábalos, Koldo y Cerdán. La foto de los tres con él lo dice todo sobre su ralea y su intención. Que ya haya dormido el trío al completo, tras barrotes carcelarios era la lógica conclusión del film. Donde no podían faltar las chicas del reparto y una con papel especial de encargada del alcantarillado, la sin par Leire, que alguna tarde de gloria, como a los otros, aún le falta por dar.

Ellos son los del pelaje que más canta y el que más puede cantar. Pero hay mas. Otro, aunque este cada vez es más difícil de ver porque cada vez se esconde más y pretende ocultar como sea tanto lo que fue e hizo como lo que hace y es. Son el propio clan familiar, los Sánchez-Gómez. Porque andurriales anduvo y por cuales vuelan la una y circulan los otros son el secreto que intentan a toda costa preservar, pero viviendo siempre con el miedo de que todo se acaba por saber. Y se sabrá. La demacrada figura, el rictus tenso y, más aun, la risa destemplada del cabeza jefe de familia, es el reflejo corporal de esa implacable certeza y la prueba de su ansiedad.

La Guardia de Corps y el coro ministerial son en este momento la parva que está adquiriendo un protagonismo mayor. Puro bunker ya. Pretenden aparentar mayor finura pero les estallan las costuras. En zafiedad compiten ahí los Óscar y los López. Patxi llevaba cierta ventaja por su contumaz iniquidad, pero el que atesora las dos marcas, le ha adelantado cargarle un compañero muerto, Lambán, el desastre de Aragón. Aunque solo habrá que esperar un poco para que Puente vea a quien colgar sus 47. Su única pulsión es atornillarse y aguantar en el sillón y creerse a Tezanos que cada mes le dice que hay divisiones en marcha que están viniendo al rescate y que están cada vez más cerca y al llegar. Y lo que llega en realidad es que la de Extremadura fue aniquilada y la aragonesa también. Y que otras dos van por la misma senda.

En el siguiente escalón hacia abajo, aunque algunos hayan logrado trepar al anterior es donde encontramos al tropel de 'Los arrecogidos'. O sea, todos aquellos que perdieron las elecciones municipales y autonómicas y a los que el 'Puto Amo' ha recolocado en el Congreso, en el Senado, en lo que sea de la Administración o de asesor, que deber haber ya más que 'Hijos de San Luis' que eran 100.000. Su principal trabajo es aplaudir y no rechistar. O sea, palmeros de profesión. Entendamos.

Todos ellos componen los haces del ejército sanchista al que deben añadirse los voluntarios de la yihad, el vocerío en las redes y los escupitajos a todo aquel que ose criticar a su dios, que también es conocido así y actúa como tal. La militancia que traga con lo que tenga que tragar y que si hay que lapidar a Felipe y a Guerra, se les lapida y ya está.

Pero no hay que olvidar para nada el gran sostén del tinglado. Un contingente esencial, el mejor abastecido y cuidado: 'La Brigada Papagayo', compuesta por los más insignes trompetas de la Moncloa desparramados por toda la jungla hispana y cuya misión es la de acusar a los demás de lo que ellos practican con devoción: esparcir bulos y mentir a calzón quitado.

Completan la formación las tropas auxiliares, unos aliados bien cebados con cargos y poder, que se pondrían hasta el burka para seguir con la cartera ministerial y el coche oficial. Y cierran el desfile, los destacamentos mercenarios vascongados y catalanes, que se hacen ya pagar por adelantado y que harán lo que sea por seguir siéndolo, aunque a veces regruñan para disimular y mejorar la soldada y situación, pues con ningún otro van a conseguir más ni vivir mejor. Lo que pidan se les dará y además, de regalo, un reloj. Total, quienes vamos a pagar somos nosotros. Porque esa es la conclusión final. El mantenimiento de todos ellos y de todos sus diferentes pelaje sale del mismo lugar. Y no hace falta que les diga a ustedes cual es.