Menudo ultraje
Un malpensado creerá que a estos personajes alevosos los premian porque ellos han premiado alevosías antes. Han blanqueado y olvidado el expediente atroz de las décadas ominosas: cuando Arzalluz recogía nueces
Hay que ver lo picajosos que son en el PNV. Con según quién, maticemos. De algunos se lo han tragado todo. Se la han envainado de lo lindo. Han encajado las más impensables vejaciones. Silbaban en el infierno mientras comentaban lo despejado que estaba el cielo. Y ahora van y se ofenden gravemente por una broma gráfica de los socialistas. Total, una bobada hecha con IA donde aparece Aitor Esteban dejándose caer, sonriente, en una piscina. ¿Dónde está el ultraje? Como en el PNV son tan suyos, tan torticeros; como en el PNV están convencidos de ser los más astutos de la política española de todos los tiempos, son numerosas las hipótesis que se abren con la repentina inflamación de su susceptibilidad. Unos dirán que en realidad no les importa lo más mínimo la chorrada de la piscina, pero que ya es tiempo de empezar a marcar distancias con el PSOE. Pensarán que su larga travesía en el barco pirata de Sánchez puede acabar en mancha indeleble.
Que no. Que a vosotros os lo perdonan todo. ¡Qué digo! A vosotros os premian por las bajezas, por las conductas que colocarían a cualquiera en el lado salvaje en vez de mantenerlo ahí, adherido a lo respetable por motivos que se nos escapan. Aitor Esteban es el único diputado que me ha insultado en el hemiciclo. Puesto que soy un espejo para estas cosas, le volvió ipso facto la burrada con un volumen y todo idénticos. Solo le había manifestado mi desacuerdo con el trato dispensado a España en un programa de televisión que arrojan allí. El tipo combinaba entonces los improperios desabridos con el cruce de versos cuando salía Rajoy al ruedo, a rimar Aitor con tractor. En fin, todo muy absurdo. Y muy traicionero, como acabó sabiendo don Mariano.
Un malpensado creerá que a estos personajes alevosos los premian porque ellos han premiado alevosías antes. Han blanqueado y olvidado el expediente atroz de las décadas ominosas: cuando Arzalluz recogía nueces. Hay que estar hecho de una materia muy particular (no precisamente de la materia con la que se hacen los sueños, como el halcón maltés) para poner cara, adoptar actitud, presentarse en los sitios, acudir a los actos haciendo como que todo es normal mientras se tiñen de sangre las aceras. Y aunque los socialistas no están para dar muchas lecciones, pues a fin de cuentas es su consejería la que suelta etarras sin que un juez lo autorice, lo cierto es que las siglas PSOE tienen mártires. Hay un Buesa y un Múgica, y otros, que llevaban el carné de los que ahora se morrean con sus asesinos. Dejemos esta tristeza que no se pasa (salvo a los conmilitones de los muertos, por lo visto). Ahórrennos la tontería de la piscina. Salvo que la piscina fuera de sangre. ¿Tienen ustedes idea de las verdades insoportables que podrían lanzarse en ese circo espantoso? Es difícil imaginar cómo se puede seguir respirando en ciertos lugares. La broma, una idiotez.