Marisú bate a Gallardo
Han dicho durante la campaña que no había renunciado al escaño en Madrid para no perder su plaza en la sanidad andaluza de la que está en excedencia. Pues nada: ahí tiene su plaza. Vuelva a ella
Es lógico que cuando la gran expectativa de una elección es si el partido gobernante va a repetir mayoría absoluta o no, los comentarios de la jornada electoral se centren en eso. Pero no hay que olvidar la relevancia de los resultados de otros, como es el caso del Partido Socialista. Cuánto comentamos en las elecciones de Extremadura que Miguel Ángel Gallardo había arrastrado a su partido a un paupérrimo 25 por ciento de los votos. Pues eso fue un éxito comparado con lo de Marisú Montero en Andalucía: 22 por ciento.
Yo apostaba días atrás a que no tendría el valor de recoger el acta. Pero no parece que Sánchez la quiera de vuelta en Madrid. Porque, claro, lo que no se le ha pasado por la cabeza es la posibilidad de irse a su casa, como haría cualquiera que tenga dignidad. No en vano, han dicho durante la campaña que no había renunciado al escaño en Madrid para no perder su plaza en la sanidad andaluza de la que está en excedencia. Pues nada: ahí tiene su plaza. Vuelva a ella.
Yo he escrito muchas veces que el PSOE no termina de desplomarse porque se ha ido comiendo el voto de la extrema izquierda. Pero en Andalucía hemos visto un fenómeno nuevo que puede tener relevancia en otras partes de España: competir por el voto radical engorda a los radicales. Adelante Andalucía es, con enorme diferencia, el partido que más ha ganado. Y es un enemigo declarado del sanchismo. Es decir, este PSOE no puede ni contar con parte de lo que hay a su izquierda.
En una democracia normal, lo lógico sería que Juanma Moreno gobernara en solitario pactando puntualmente con Vox. Es lo que yo llamo una «mayoría Ayuso» porque fue en Madrid donde vimos por primera vez la fórmula de que, si el PP tenía más escaños que la suma de toda la izquierda, podía gobernar en solitario porque no iba Vox a unirse a la izquierda contra el PP. Sabemos que eso ya no funciona porque el PP –a diferencia del PSOE– cree que sin presupuestos no se puede gobernar. Y Vox ha mostrado en Extremadura o en Aragón que se alía con la izquierda para impedir que gobierne el PP. Están en su derecho.
Lo que es indiscutible es que el PP ha logrado una victoria arrolladora con el 41,6 por ciento de los votos. En Europa hay muy pocos partidos en el Gobierno con un porcentaje así. Pero ahora veremos cómo Vox, cuyo número de escaños ha más que triplicado el PP, exige entrar en el Gobierno con altas expectativas. Esto es lo que han votado los andaluces y, por lo tanto, esto es lo que hay.
Otrosí: Tres resultados que me han llamado la atención. El partido de Alvise Pérez ha sacado ¡105.761 votos! Un 2,53 por ciento del total. Cada vez está más claro que Se Acabó la Fiesta es un acicate muy efectivo para mantener a Sánchez en la Moncloa. En este caso no se puede hacer comparación con las elecciones de 2022 porque no se presentó. Pero donde sí es posible la comparación es en el resultado de FE de las JONS que ha logrado 4.962 votos y un 0,11 por ciento del voto frente al 0,03 que obtuvo en 2022. Y lo que más me consuela es que el Partido Andalusí, con una candidatura encabezada por Dris Mohamed Amar, Dina Kasdsen Sadek, Manuel Pérez Trujillo, Jadilla Mustafa Mohamed, Mustafa Hamed Mohamed y otras personalidades ha logrado 532 votos. Vamos, que no les ha votado ni la familia Mohamed.