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en el recuerdoAlfonso Ussía

Ignorancia gay

En fin, que mientras vivan en una nación occidental, los homosexuales serán libres y soberanos, y tendrán todos los derechos para dar rienda suelta, como los heterosexuales, a sus amores y pasiones. Pero de vivir en una dictadura socialista o comunista, cuidadito. Allí los eliminan

Ha finalizado la semana del arcoíris. Los mensajes, los mismos de siempre. La izquierda benevolente y la derecha homófoba y violenta. Algunos grupos han leído algo más que el resto y empiezan a identificar al sanchismo y los podemitas como nuevos adversarios.

En Bolivia, el inefable Evo Morales negó orgulloso la existencia de homosexuales en su país. Se trataba de un prodigio, consecuencia de la alimentación. En el Medio Oriente, la única nación que celebra la semana arcoíris es Israel, aborrecida por las izquierdas españolas. Fuera de Israel, los homosexuales son colgados de las grúas o encerrados de por vida en las amables cárceles del islam.

En España tenemos un gobierno abierto a todas las tendencias sexuales, con distinguidos representantes de sus diferentes ímpetus sentados ante la mesa del Consejo de Ministros. Y aún más. La fiscal general, Doña Lola, educada en un carísimo y formidable colegio de pago, cuando se refiere al ministro del Interior Marlasca, lo hace con escasa misericordia de «ese maricón». Lo hacía cuando Marlasca era un digno magistrado de la Audiencia Nacional que combatió valientemente contra el terrorismo etarra con la ley en la mano, e instruyó las causas contra los mismos asesinos que ahora ha llevado hasta la cercanía de sus hogares para que no sufran la lejanía de sus raíces.

Tengo para mí que centenares de miles de homosexuales españoles ignoran la valoración que de su condición hicieron los tiranos comunistas más afamados. Para Carlos Marx, los homosexuales «son peores que los pederastas». Pero una gran parte de los homosexuales se consideran marxistas, claro, que ser marxista sin haber leído a Marx tiene que ser comodísimo. Pepe Stalin no se conformó con la opinión. A la opinión sumó su desprecio, asesinando, torturando y envileciendo a centenares de miles de homosexuales para «limpiar la URSS de degenerados». Para Stalin, la homosexualidad era «un vicio burgués patológico». No obstante, miles de homosexuales españoles militan en un partido estalinista. Claro, que ser estalinista sin haber perdido el tiempo sabiendo de Stalin tiene que ser comodísimo. También entre los gais abundan los maoístas. Mao mandó fusilar a los que pudo, que fueron muchísimos, y sin dar explicaciones. Su régimen de terror se caracterizó por el silencio. «Es una perversión capitalista», decía Mao Tse Tung de la homosexualidad. Para Fidel Castro, y hay miles de homosexuales españoles partidarios del castrismo, «Un homosexual no puede ser revolucionario».

Y todos esos cretinos que llevan estampada la imagen del psicópata argentino Che Guevara, le han perdonado que apretara voluntariamente el gatillo en muchas ocasiones para asesinar a quienes se mostraban sospechosos de haber practicado la homosexualidad. A los que no asesinó, los mandó a trabajar por la revolución a campos de concentración y trabajos forzados. «El trabajo los hará hombres», dijo el de la imagen estampada en las camisetas de los majaderos. Y Salvador Allende, San Salvador Allende, tampoco se sentía cercano a los homosexuales, y estableció en Chile una red de centros médicos dedicados a combatir, mediante la ciencia, la homosexualidad. «Existe, y está científicamente demostrada, la cura de la homosexualidad».

Y los homosexuales allendistas son legión.

En fin, que mientras vivan en una nación occidental, los homosexuales serán libres y soberanos, y tendrán todos los derechos para dar rienda suelta, como los heterosexuales, a sus amores y pasiones.

Pero de vivir en una dictadura socialista o comunista, cuidadito. Allí los eliminan. Y prohíben sus manifestaciones, sus protestas y sus semanas de folclore. Y el islam los cuelga de las grúas.

Hay que leer un poquito más. Un «poquitirrín» más, que diría Iceta.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 6 de julio de 2021