'¿Cui Bono?'
Los implicados en la trama, según el sumario, hacían menciones continuas a Pedro Sánchez. Hasta en una decena de pasajes, los fontaneros mencionan al presidente, con ese apodo de 'One' que, según la Guardia Civil, solo puede referirse a Sánchez. Cada vez hay más referencias al presidente, siempre en boca de Leire
María Leire Díez Castro tenía claro que el One la iba a adorar. «El One dice que seguir. Que estoy haciendo cosas grandes y que no me rinda», apunta ella ufana en una conversación intervenida. Pero él es un desagradecido: dice que no la conoce. Es ley de vida: te juegas la ídem por tu ídolo y termina despreciándote, dedicado a la excelsa labor de hacer, cuando solo quedan unos meses de mandato, unos presupuestos para «la gente». La foto de ambos que la candidata al premio Pulitzer guarda como si fuera una de las joyas de Sonsoles y ZP, fue una de tantas que se toma un líder carismático con sus fans. Y tenía razón la cloaquera fontanera-periodista de investigación. Ella trabajaba para él; para quién si no. Vayan aquí las razones.
–Corre abril de 2024 y el presidente escribe una carta a la ciudadanía, conocedor de que su esposa, Begoña Gómez, está siendo investigada por delitos de corrupción por un juzgado de Madrid, para declararle, a ella, lo profundamente enamorado que le tiene y para compartir con España que no sabe si seguirá. Pero, como estaba cantado, se queda como Rígoli y deja caer un sintagma, robado a Umberto Eco, sobre la «máquina del fango», contra la que anima a movilizarse. Dicho y hecho: una célula durmiente –Pablo Iglesias la llama «comando garrapata», mi calificación preferida– se activa. Mortadelo Cerdán y Filemona Leire se ponen en marcha. El mismo día de la carta, Díez se mensajea con la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, su amiga. A limpiar toca todos los casos de corrupción que afectan al PSOE y, por supuesto, a los cuñados Begoña y David, para que Pedro pueda dormir a pierna suelta. Mientras tanto, los implicados también se conciertan para amañar contratos y ayudas de la SEPI a cambio, presuntamente, de comisiones. Pero ese es otro capítulo.
–Las reuniones en Ferraz se celebran bajo la presidencia del two, Santos Cerdá, el supersantos de Zapatero, al que Sánchez no solo nombró una vez, sino que ratificó una segunda en el congreso del PSOE de Sevilla el 1 de diciembre de 2024. Una reunión que los agentes sitúan en Ferraz reúne a Leire, al empresario Pérez Dolset, a la periodista Patricia López –que acude con una copia de las grabaciones hechas sobre las saunas del padre de Begoña Gómez–, a la mano derecha del exsecretario de Organización Juanfran Serrano, al director de comunicación del partido, Ion Antolín y al adjunto al jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, Antonio Hernando. Todos a una: Moncloa y Ferraz, como Fuenteovejuna.
–El sumario revela que el PSOE desvió 20.000 euros de la campaña de las europeas de 2024 para compensar el ímprobo esfuerzo hecho por los encargados de las cañerías para parar los audios sobre los negocios del suegro de Pedro. Y, para pagar su soldada a Leire, la más aventajada de todas, se usa la consultora de Gaspar Zarrías –condenado en los ERE. Unos 33.000 euros engrosan el peculio de la insigne reportera de investigación. A la actual gerente de Ferraz, Ana de la Fuente, también se le investiga por, presuntamente, emitir facturas falsas para pagar a la trama. En el cargo sigue.
–La hiperactiva Díez empieza a lanzar sus tentáculos hacia arriba: al corazón del Estado. El objetivo ya no es solo el PP. Así que penetra en la Fiscalía y en la Dirección de la Guardia Civil. Así se llega a reunir hasta tres veces, en las inmediaciones de la sede de la Benemérita en Guzmán el Bueno, con la directora puesta por Marlaska a la cabeza del cuerpo: Mercedes González. Cada vez que ambas se citaban, sus encuentros coincidían en el tiempo con la apertura de informaciones reservadas o expedientes contra miembros de la UCO, a los que se acusaba de filtrar a la prensa datos de sus pesquisas. La sanchista acérrima González, todavía en el cargo, fue nombrada por segunda vez directora general, después de protagonizar el mandato más corto de la democracia. Lo abandonó tres meses después de ser nombrada para ir en la lista del PSOE al Congreso en 2023. La investigación ha revelado que la jefa política del cuerpo borró los mensajes que se cruzó con lady Cloacas. La guerra sucia accede a la Guardia Civil, donde se intenta obstruir la labor investigadora de la UCO, y al Ministerio Público. La trama había puesto en su punto de mira a cualquier institución del Estado que osara interponerse en las expectativas electorales de Pedro. En nombre de él hablan y a él beneficia la operación.
-El antecesor de González, Leonardo Marcos, abronca –según relatan mandos de la Guardia Civil– a los agentes que investigan, por orden judicial, al entorno del presidente. Todo porque osaron pedir los correos del hermano de Sánchez por su contratación irregular en la Diputación de Badajoz. Llegan a ordenarles que los informes tienen que concluir que «no hay nada» y que se pusieran «de perfil» y no tuvieran una actitud «proactiva» en las indagaciones sobre la corrupción socialista. Marcos llegó a ser recompensado nombrándole en septiembre de 2024 consejero de la Embajada española ante la Casa Blanca.
–Leire y los suyos terminan ofreciendo gestiones de la Fiscalía para beneficiar a miembros del PP afectados en sumarios o al comisario José Manuel Villarejo: siempre que colaboraran con la guerra sucia, el Ministerio Público les ayudaría en las causas en las que estaban incursos. La que fuera concejal en un pueblo de Cantabria se llega a reunir en secreto en dos ocasiones en 2025 con un representante de la Fiscalía General. Y se cita, con el mismo objetivo, con el fiscal Stampa. Pero tiene mala suerte: el jurista la graba y destapa sus manejos.
–Los implicados en la trama, según el sumario, hacían menciones continuas a Pedro Sánchez. Hasta en una decena de pasajes, los fontaneros mencionan al presidente, con ese apodo de One que, según la Guardia Civil, solo puede referirse a Sánchez. Cada vez hay más referencias al presidente, siempre en boca de Leire, es su superjefe, el de arriba. Si todo se hacía por él, ¿nadie se lo contó para pelotearle? Pero el problema de Moncloa no es lo que dice Leire, sino los hechos. La cuestión es ¿cui bono?