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Larga cambiadaJavier Fernández-Mardomingo

ZP, las joyas o cómo elegir tu propia aventura

De la herencia de la abuela al regalo del Rey de Arabia. Muestra más que evidente de la desesperación del contador de nubes que hoy, más que ayer, tiene que verlas muy negras en el horizonte

Igual en los cuentos de niños en los que te ibas por un camino o por el otro. Como en los videojuegos, negocio en el que por cierto se manejaba bien o al menos con éxito en 'What The Fav', el presidente Zapatero tuvo la oportunidad de elegir su propia aventura el miércoles en la Audiencia Nacional.

No todos la tienen, no crean. Leía el comunicado y me lo imaginaba juntando dedo con dedo, mirando bajo las cejas y pidiendo calma, diálogo y talante para defender su honradez. Todo con ese gesto tan característico que siempre tuvo y que personalmente siempre me pareció un poco oscuro. Y me imaginé también a Luis Arroyo, su presunto portavoz, diciendo que lo del Rey de Arabia lo iba a decir Rita la cantaora, que con mentir una vez a toda España y que la mentira te dure lo que dura un peritaje de Ansorena ya es suficiente.

Un Rey muerto, un año lo suficientemente lejano como para prescribir delito y un viaje a España que hacen que los 1,3 millones en joyas sean una golfada, pero no contrabando. He ahí la pregunta. ¿Cuál será la aventura? ¿Qué quiero ser de mayor? ¿Contrabandista o inmoral?

Zapatero ha elegido lo segundo. Ha elegido decirnos a todos a través de unas supuestas fuentes que se parecen más a charcos y vía la televisión pública que la coartada es la del Rey árabe. Quinientos regalos declarados a Patrimonio y resulta que se olvidó dejar en Moncloa 1,3 millones de euros en joyas. Bendita casualidad.

Deslizar que te has llevado siendo presidente del gobierno esa morterada en piedras a la caja fuerte del despacho no debe ser cosa sencilla. Que el peaje al hacerlo sea que el mundo conozca esa golfería del presunto Ghandi español, menos. Pero si eso supone que no te lleven por delante los tribunales ni a ti, ni a tu familia a la que puede que hayas metido en el lío de sus vidas, supongo que todos firmaríamos. Pero ni por esas, sospecho. Porque lo de las joyas es llamativo pero secundario. Es a toro pasado de una imputación por organización criminal. Así que antes del oro blanco y las esmeraldas de Zambia, se ve que el juez ya tenía más o menos claro el asunto.

Lo sorprendente es que el partido, su partido, diga tan tranquilamente lo bien que salió de la Audiencia porque no le han retirado el pasaporte, aunque insisto, haya deslizado ese mismo día a través de altavoces mediáticos que se llevó joyas de Patrimonio a la caja fuerte por valor de 1,3 millones de euros.

Si preguntamos a Diana Morant igual coger las piedras también es una conspiración política de la Administración Trump. El nivel es para verlo. El del hoy presidente, también. Que habla con el faro moral, dice. Que tiene el apoyo de toda la familia socialdemócrata. Y lo dijo justo antes de entrar al Consejo Europeo que preside Antonio Costa, que supongo pertenece a esa familia y que, por si alguno se ha olvidado, dimitió como primer ministro de Portugal porque investigaron a su jefe de Gabinete en un asunto de corrupción. No lo vio compatible con el cargo, claro. ¿Qué pensará el bueno de Costa cuando vea nuestro croquis de tramas, imputados, condenados y encarcelados?

Como en los cuentos, Zapatero ha elegido su propia aventura. Y ha elegido la de ser indecente por llevarse las joyas a casa pensando que así igual algún delito se cae por el sumidero de los años. Si es capaz de demostrarlo igual se libra de la cárcel por eso del ajuar, qué sé yo. Aunque conociendo al personaje y su afán de pasar a la historia como el más limpio y pulcro de los que han tocado moqueta en España, muy mal lo tiene que ver para cambiar de caballo a mitad de carrera como ha hecho. De la herencia de la abuela a regalo del Rey de Arabia. Muestra más que evidente de la desesperación del contador de nubes que hoy, más que ayer, tiene que verlas muy negras en el horizonte.