¿Qué podría hacerse con 210 escaños?
Sánchez ha hecho de España su cortijo con apenas 121... Si la oposición no es capaz de hacer reformas profundas, es preferible cerrar la tienda
Dicen algunos periódicos que Pedro Sánchez planea adelantar las elecciones a la primavera de 2027, coincidiendo con el juicio a su mujer, y así convertir la cita con las urnas en una especie de plebiscito sobre su persona. Sería una estupenda traca final para el sanchismo, que llegó a lomos de una moción de censura en pos de la regeneración y saldría con la esposa de su cabecilla respondiendo ante un jurado popular.
Me temo que eso no va a ocurrir, y que Sánchez aguantará subido en su Titanic hasta que no quede más remedio, como Leonardo DiCaprio en la cinta de James Cameron. Cuanto más tarde se baje de su barco a la deriva, más tarde le llegarán las consecuencias por la pésima –y quién sabe si delictiva– gestión de este país que todavía conocemos por España. Un horizonte sin aforamiento con todo lo que tiene encima es suficiente motivo para no precipitar los acontecimientos. Mes pasado, mes cobrado.
De acuerdo con la encuesta que publicamos hoy, la desmovilización del electorado de izquierdas dejaría al PSOE en el entorno de los 105 escaños, muy poco si pensamos que a su izquierda todavía están peor, con Sumar y Podemos acumulando una docena de asientos nada más. Por su parte, el Partido Popular rondaría los 140 y Vox lograría su mejor resultado histórico con más de 60. Entre las dos fuerzas sumarían 200 diputados en la estimación más prudente y 204 en la más optimista.
Muchos fantasean con la posibilidad de que PP y Vox alcancen 210 escaños, es decir, la mayoría de tres quintos que permite, incluso, iniciar una reforma ordinaria de la Constitución. Yo lo veo improbable. Son demasiados para un país como este, donde hemos inventado el material más duro que existe, por delante del grafeno: el suelo electoral del PSOE. Rajoy llegó en el año 2011 hasta los 186 escaños, estando el país quebrado, con 5,2 millones de parados, una tasa de desempleo próxima al 23 % y sin otra alternativa al margen del PSOE de Rubalcaba. Si en aquel contexto la oposición a la izquierda no alcanzó los 210 escaños, difícilmente lo hará ahora. Pero quién sabe.
La pregunta no es tanto si llegarán a esa cifra, sino qué harían de sumar 210 diputados. ¿Serían capaces de llegar a acuerdos elementales que firmarían los electores de ambos partidos? ¿O buscarían la manera de erosionarse mutuamente pensando en otras elecciones, como a punto estuvo de ocurrir en Extremadura? En los últimos siete años, Sánchez ha hecho de España su cortijo sin pasar nunca de los 123 escaños (cambios en el Constitucional, indultos, amnistías, colonización de instituciones...). Si la oposición no es capaz de hacer reformas profundas superando los 200 diputados, será mejor cerrar la tienda.