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Como estamos a finales de julio, algunos de ustedes estarán de vacaciones y querrán olvidarse un poco de las interminables guerras políticas, que no cesan ni siquiera cuando hay vidas en juego por culpa del fuego, les voy a contar una pequeña curiosidad de la semana pasada en la redacción del periódico. Simplemente porque ustedes son una parte indispensable de El Debate y sé que a algunos les gusta conocer estos detalles de nuestro día a día.

Sabrán de sobra que el domingo pasado España se proclamó campeona del mundo en Nueva Jersey. Lo que no saben es que una pequeñita parte fue gracias a una redactora de nuestro periódico. O, al menos, a mí me gusta pensar que fue así. Lo pueden llamar superstición, como quien piensa que por ponerse una determinada camiseta un día concreto le dará suerte a su equipo. O lo pueden llamar tontería, pero el caso es que sucedió tal y como les voy a contar.

Una de las principales fuentes de tráfico de cualquier medio de comunicación son las búsquedas que se realizan en Google. Y, en algunos momentos, como durante el Mundial, se incrementan de manera notable. Por eso, tratamos de anticiparnos a su pensamiento y les ofrecemos en ocasiones noticias más ligeras sobre algunos personajes habitualmente menos conocidos.

Durante el torneo, habrán podido leer las historias de Fabián, Unai Simón, Álex Baena o Mikel Merino, entre otros. Y el día de la semifinal contra Francia, el elegido fue Pedro Porro. Parecía escrito en el destino que Cristina Blanco escogiera para ese día al que iba a convertirse en el jugador más destacado en un momento tan crucial. Y, como era un futbolista relativamente desconocido para el aficionado menos habitual, las búsquedas sobre él aumentaron considerablemente.

No faltaron las bromas al respecto al día siguiente. Y se le pidió que repitiera la misma operación de cara a la final. Que, sin dejarse influir por nadie, eligiera el jugador que ella considerara y lo bendijera con su suerte. Escribió sobre Ferran Torres, no sin aguantar la sorna de algunos que, tras el discreto Mundial que llevaba el delantero, consideraban imposible que fuera a ser él quien nos diera el título. Pero llegó el minuto 106 y apareció Ferran Torres, cuando nadie apostaba por él salvo Cristina Blanco. Quizás nada tuvo que ver y habría marcado el gol igualmente. Pero a mí me gusta pensar que, como mínimo, le dio suerte y que algo tuvo que ver El Debate en esa segunda estrella que ya lucimos en la camiseta.