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Post-itJorge Sanz Casillas

¿Quién es más racista: un separatista, un francés o un marroquí?

Sé que es anatema, pero si dividimos esos 30,5 millones entre los 1.200 menores que debe haber en Ceuta… tocan a unos 25.000 euros por cabeza. Cuántos con menos se conformaban

Sale rumbosa ante la prensa Elma Saiz, que es más mala que trasnochar, y dice que va a destinar 25 millones de euros para los menores que está atendiendo Ceuta. Y que esos 25 millones se suman a los 5,5 aprobados el pasado mes de julio. Lo cual está fenomenal, es un gesto de humanidad. Lo que no es verdad, como dice ella, es que ese dinero sea la prueba de que «el Gobierno de España está acompañando a Ceuta». Estarás acompañando a Marruecos en todo caso, e incentivando su política de mandarnos puntualmente a sus nacionales.

Los chavales marroquíes, por mucha lástima que nos den, no huyen de una guerra. En todo caso huyen de un país que está construyendo un estadio de fútbol con 115.000 asientos mientras es incapaz de darles de comer. Con el agravante de que le tiene sin cuidado que se mueran por cientos al echarse al mar, al espigón o a lo que toque.

Cuentan quienes conocen el paño marroquí que la Policía de allí no permite que estos chicos vaguen por sus ciudades más turísticas. Que para que Tánger o Marrakech sean visitables para pijazos como los Sánchez Gómez, que estuvieron por allí hace tres veranos, hay agentes que se dedican a zurrar a estos chavales. Sabido esto, cabe preguntarse: ¿quién es más clasista? El marroquí que limpia sus calles a palos o el español que se pregunta, con todo el sentido, si habrá las mismas atenciones (y cantidades) para aquellos que han tenido que cerrar su negocio durante días en Ceuta. ¿Recibirán el mismo apoyo aquellos que, con su trabajo, llenan las arcas de las que luego salen todas esas ayudas?

Porque resulta agotador que formular estas preguntas sea marca de racismo. Sé que es anatema, pero si dividimos esos 30,5 millones entre los 1.200 menores que debe haber en Ceuta… tocan a unos 25.000 euros por cabeza. Cuántos con menos se conformaban, empezando por aquellos negocios que están al corriente de pago con Hacienda y mantienen todo este tinglado.

Por eso, antes de que acusen de racismo a quien coge una calculadora, que miren hacia otro lado. ¿Quién es más racista? ¿El separatista catalán o vasco que dice que no piensa tutelar ni uno de estos menores o el frutero ceutí que prefiere no abrir por si acaso? O volviendo al Mundial de fútbol, al de este verano. ¿Fueron racistas los franceses cuando tapiaron las ventanas de sus negocios en vísperas del partido contra Marruecos? ¿Por qué no lo hicieron en vísperas de los partidos contra Suecia, Paraguay o España? El que consiga responder a esta pregunta (sin ser expulsado del ‘paraíso progresista’) tendrá mucho ganado.