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en el recuerdoAlfonso Ussía

Sobraban

Por una vez, estoy de acuerdo con Ada Colau y sus tontos. Lo del Reino de Aragón ya cansa. Es muy dañino históricamente y quiebra las expectativas separatistas. Calatayud y la vieja César Augusta –Zaragoza–, no pueden estar por encima de Barcelona

La Colau y sus tontos han eliminado del callejero de Barcelona a los Reyes Católicos. Me parece un detalle de buen gusto. Sobraban. Dalí tiene una gran plaza en Madrid, pero en Barcelona no le han dado ni una esquina. Por otra parte, el Rey Católico, nada tuvo que ver con Barcelona. Era Rey de Aragón, a cuyos dominios pertenecía el Principado de Cataluña. Y de ese Principado, la ciudad más importante era Barcelona, que era un Condado. También fue Príncipe de Gerona y Señor de Balaguer, pero esas minucias históricas carecen de importancia. Además, tampoco les habían asignado a los Reyes Católicos una calle de postín. Pasará a denominarse calle –carrer-, de Elisa Moragas i Badía, una ilustre pedagoga y defensora de los derechos de la infancia.

La justificación no es otra que la petición de unos cuantos vecinos que no se sentían representados por los Reyes Católicos. Por ello, Ada Colau y sus tontos, han preguntado a esos vecinos por quién se sienten representados, y todos, al unísono, han contestado que por doña Elisa Moragas i Badia. De haber sido vecino de esa calle, yo habría respondido lo mismo. Fui niño, y siempre admiré y sentí un hondo agradecimiento por doña Elisa.

Resolvió todos los problemas de mi infancia, que fueron muchos y amargos. Me acomplejaban mis orejas, la escasa consistencia muscular de mis muslos y mi incapacidad para pronunciar la «ese». En mi casa me llamaban el Zopaz. El día de mi Primera Comunión, celebrada en la capilla del Sagrado Corazón de la calle del Caballero de Gracia, al pronunciar en voz alta y clara la renuncia a Satanás, los asistentes se doblaron de risa en lugar de experimentar la lógica emoción del momento. «Renuncio a Zatanáz, a zuz pompaz y a zuz obraz, y prometo zeguir a Jezucrizto por ziempre, jamáz y amén». Fue entonces, cuando mi tía Roser Gavaldá de Puig- Farinós, llegada expresamente de Barcelona para asistir a la efeméride se dirigió a mi madre: «Has de mandar al nene a la consulta de doña Elisa Moragas». Y gracias a ella aprendí a pronunciar la «s», como he demostrado durante tantísimos años en mis quehaceres públicos. Por ello, me reconozco feliz por su calle y su victoria sobre los Reyes Católicos, que eran bastante estirados, sobre todo él.

Sufrí otro gran complejo. De perfil tenía aspecto de oveja. De oveja churra, no merina. Y acudí a una psicóloga, que me convenció de lo contrario. Que mi perfil era digno de emperador romano. La psicóloga se llamaba Marifé de Tomassone, hija de un italiano y una honesta costurera madrileña, dama de acrisoladas virtudes. Y aprovechando que el río Rudrón pasa por Covanera –Burgos–, y que la calle de los Reyes Católicos cede su nombre al de doña Elisa Moragas, propongo al alcalde de Madrid: ¿Sería mucho pedir que la calle de Velázquez, en la que yo nací, y así llamada en memoria de un pobre hombre que se dedicaba a pintar, pase a denominarse calle de Marifé de Tomassone? Al menos, a mí me representa, porque gracias a ella vivo permanentemente de perfil. Cada una en lo suyo, fueron dos excepcionales mujeres que aliviaron las heridas de mi inseguridad infantil, y eso hay que tenerlo en cuenta.

Por una vez, estoy de acuerdo con Ada Colau y sus tontos. Lo del Reino de Aragón ya cansa. Es muy dañino históricamente y quiebra las expectativas separatistas. Calatayud y la vieja César Augusta –Zaragoza–, no pueden estar por encima de Barcelona. Además, que Fernando el Católico, Rey de Aragón, Príncipe de Cataluña y Conde de Barcelona se casó con una charnega, Isabel de Castilla, y una pareja así no merece calle ni en Barcelona ni en Tarragona, Lérida o Gerona. Es más, animo a los ayuntamientos de Tarragona, Lérida y Gerona, que bauticen a una de sus calles, «carrer de Elisa Moragas i Badia», primer paso para alcanzar la elemental normalidad de Cataluña.

Las calles para los que las merecen, no para homenajear a los colaboradores de Franco.

  • Publicado en la web de Alfonso Ussía el 8 de septiembre de 2021
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