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tribunaLuis J. Montoto

Heliocentrismo social

En la educación y en el desarrollo cultural están las claves. La libertad no es un estado, es un proceso: sólo el que sabe es más libre y mucho más libre el que más sabe; sólo la cultura da libertad. La pedagogía no es una receta preconcebida con didactismo interesado...

La afición familiar por la lectura nos permitió en nuestra casa descubrir al creador de historietas de aventuras gráficas, Hergé, nacido Georges Remi. En su Bélgica natal fue ideando un conjunto de relatos, orientados a la literatura juvenil, cuyo protagonista principal era un intrépido reportero con esencias de boy scout y detective al servicio del bien común, defensor de los débiles y buscador de la justicia frente al mal. Entre los distintos y variados episodios de sus aventuras, yo elegiría, como mi preferido el titulado El Templo del Sol.

Durante la ocupación alemana de Bélgica, en 1940, el diario Le Soir fue el refugio creativo de Hergé, quien lejos de colaborar con el nuevo control político del periódico, se mantuvo al margen de los criterios que perseguían los nuevos propietarios, y se entrego al desarrollo de una serie de tramas orientadas a las comedias de aventuras protagonizadas por el joven reportero de ficción. El Templo del Sol es la segunda parte de un relato misterioso presentado en Las Siete Bolas de Cristal, trasladando el escenario de la resolución de la trama al Perú, y concretamente a la civilización de los incas, cuyo eje fundamental era la adoración del astro principal de nuestra galaxia. Y en el relato no pudo faltar el acontecimiento de un eclipse solar que vivieron los personajes en un momento clave de la narración, y que me ha dado pie a este comentario.

Las influencias literarias no fueron ajenas al proyecto de su obra. En La Novia del Sol, de Gastón Leroux (1912) se habla de un secuestro en una ciudad inca perdida en los Andes. La idea de civilizaciones recónditas se encuentra en los relatos de H. Rider Haggard sobre Quatermain (1887) y en Las Aventuras de Tarzán de Edgar Rice Burroughs (1916). Pero fue fundamental el libro de Charles Wienner sobre Perú y Bolivia (1880), cuya base documental utilizó para ilustrar los trajes andinos y los materiales de su ambiente y cultura. Independientemente de los errores o aciertos puramente científicos, que más adelante comentaré, el relato de Hergé nos presentó una perspectiva de la dualidad de dos mundos, dos civilizaciones: lo sagrado y lo secular, de la que se puede hablar largo y tendido en otro comentario, cuando llegue el momento.

Estas reflexiones me las hacía en los días previos a la desproporcionada reacción colectiva ante el eclipse solar del pasado 12 de agosto. Aparte de lo comentado con anterioridad, me interesaban especialmente los datos científicos que se pudieran obtener sobre la visión de la corona solar, el tiempo de oscuridad, los fenómenos atmosféricos y meteorológicos que pudieran derivarse.

Por ejemplo: qué cambio de temperatura se iba a producir, modificaciones en el viento, en su intensidad y dirección, la posible alteración del cielo descubierto con la presencia o disipación de nubes con posterioridad al fenómeno; y, también, el efecto sobre los animales y plantas que pudiera producirse. Menos interés me provocaba el fenómeno fotográfico del momento por la transitoriedad del mismo, apenas poco más de un minuto. Confieso con ello que cuando se produjo no lo presencié directamente. Me encontraba ocupado con otras cuestiones, porque cada uno administra su tiempo como quiere, sabe o puede. Y el mío andaba ocupado en la peripecia copernicana del astrónomo polaco y su teoría, publicada en 1516, que modificó el criterio de la relación de los planetas que existía desde los estudios de Ptolomeo (100-170 d.C) quien consideró, tras estudiar más de 80 círculos alrededor de la Tierra, su visión geocéntrica del mundo, publicada en el Almagesto traducido en Toledo en el reinado de Alfonso X el Sabio. La modificación esencial de Nicolás Copérnico, en el siglo XVI, fue fundamental para establecer la verdadera estructura del cosmos. Las leyes naturales de los elementos, establecidas por Aristóteles, fueron invalidadas al no coincidir el centro de la tierra con el centro de las esferas naturales de los distintos astros. La rotación de la Tierra y del resto de los cuerpos astrales alrededor del sol era la modificación clave, girando sobre sí misma una vez al día. Años más tarde, Johannes Kepler, en 1630, modificó el criterio de la órbita circunferencial de los planetas por el concepto de curva elipsoidal cónica desarrollada como resultado de la intersección un plano con la superficie de un cono. Descubrimientos que siempre me cautivaron por la tenacidad en la búsqueda de la verdad científica de estos revolucionarios.

Y, volviendo al inicio de mi comentario, el desliz científico de Hergé se encontraba en el formato de la edición del libro en relación con la tira periodística de Le Soir. En el primero la luna se mueve ocultando el sol en dirección al hemisferio sur, que es lo correcto y no al revés, como se reflejó en la tira del periódico.

En definitiva, mi interés en estos últimos días, se centraba más en otro eclipse, para mí de mayor trascendencia: el de la convivencia social oscurecida por la radicalización de algunos de nuestros políticos. Tengo el presentimiento de que no va a mejorar hasta que la realidad de unos nuevos resultados electorales convenza a los responsables de que las cosas no pueden ir por este camino actual. No quisiera que este enfrentamiento político y social fuera irreductible y que las diferencias entre los «hunos» y los «hotros», al decir de Unamuno, provocase una nueva «lucha a garrotazos». Me produce un gran cansancio todo este partidismo sectario e interesado y desde esta columna reclamo que se establezca una labor pedagógica para superar esta situación. En la educación y en el desarrollo cultural están las claves. La libertad no es un estado, es un proceso: sólo el que sabe es más libre y mucho más libre el que más sabe; sólo la cultura da libertad. La pedagogía no es una receta preconcebida con didactismo interesado: sin libertad de cátedra, sin libertad de información en los medios públicos de radio y televisión, todo es una farsa controlada por el poder de turno.

  • Luis Javier Montoto de Simón es médico y escritor