Los gallos que cantarán en septiembre
¿Aguantarán? La normalidad era esto, no lo de Ceuta: que los chorizos a los que nombras y enriqueces terminen rompiendo la 'omertá'
Empieza el curso. La Unidad Central Operativa (UCO) sigue trabajando y preparando informes sobre las cloacas de Pedro Sánchez y la financiación de su partido. Los pagos en metálico a sus trabajadores durante el periodo 2017-2024, que confirmó en sede judicial el que fue su gerente, Mariano Pavón, siguen en el punto de mira de la Justicia. Ese trasiego de dinero contante y sonante, injustificable en la formación que gobierna España, es un cabo del que tirar, al final del cual puede aparecer el elefante en la habitación: la comisión de un delito de financiación irregular. A la par, el juez Ismael Moreno también indaga, junto a la Guardia Civil, con el foco puesto en ese sobre aportado por Víctor de Aldama, que podría haberle entregado Delcy Rodríguez, que apuntalaría la existencia de una caja B en Ferraz. En el interior de ese misterioso paquete habría bonos de petróleo de Venezuela canjeables por dinero. Y hay otra clave: la empresaria Carmen Pano y su chófer aseguran haber llevado a esa sede 90.000 euros en dos entregas de 45.000, sin olvidar que el sueldo que se abonó a Leire Díez por parte de Cerdán para que tapara escándalos socialistas es otra bomba de relojería, con la espoleta de la imputación de la directora general de la Guardia Civil y de Juanma Serrano, ambos amigos del alma y de la juventud del presidente del Gobierno.
Para rematar la jugada, la reciente detención por parte de Interpol de Alejandro Hamlyn, el empresario al que recurrió la cloaca socialista para «matar» al coronel Balas a cambio de impunidad, puede suponer la mayor cantada de la historia. Con Ceuta abierto en canal y quién sabe si de ese oprobio también podrían deducirse responsabilidades penales por la inacción del Gobierno, este será el estreno de Sánchez en los juzgados en este arranque de ciclo político, camino de las generales. Y atención a lo que pueda ocurrir con su mujer, Begoña Gómez. Ella ha tenido la suerte de no contar con delatores, teniendo en cuenta que la Complutense y su rector se han puesto de perfil. Ellos sabrán por qué.
Simultáneamente saldrá a escena el ínclito faro moral Rodríguez Zapatero, que no ha conseguido en todo el verano justificar el millonario botín en joyas que le incautó la UDEF en su despacho. Además, la investigación sobre sus idas y venidas por Moncloa y por los Ministerios mientras se estudiaba el rescate de la compañía Plus Ultra, compañía de la que, a través de testaferros y empresas ficticias gestionadas por sus hijas, obtuvo, como mínimo, 500.000 euros, también aguarda a Pedro en este otoño caliente. Pero lo más interesante es saber cuántas confesiones de investigados seguirán el camino trazado por Víctor de Aldama, que cantó la Traviata sobre la organización criminal que lideraban Ábalos y Koldo, lo que los ha llevado muchos años a la sombra y a él, exonerado de volver a pisar la cárcel. La justicia, como ha ocurrido siempre tras la aprobación del Código Penal y especialmente de su artículo 570 bis de 23 diciembre de 2010 –con Zapatero, curiosamente, en Moncloa–, mitiga la pena para quien, desde dentro y con información novedosa y valiosa, delate a los delincuentes. Así sucedió con José Luis Peñas, el concejal que cantó sobre la Gürtel del PP o con Juan José Moreno, en este caso por las confesiones hechas por la trama Púnica, que también afectaba a Génova. Hasta Bolaños indultó y se ufanó de hacerlo a Peñas en 2024. Pero entonces la garganta profunda acusaba al PP, no al PSOE.
Vamos a ver si Julito Martínez, el testaferro y amigo de correrías –por El Pardo y por los límites de la ley– de ZP termina abonándose a colaborar con la Justicia. Ya asomó la patita ante el juez Calama en un escrito sobre las ganas que tiene de no comerse todo el marrón él solito. Algo parecido puede suceder con Santos Cerdán y Leire Díez, que han comprobado este verano cómo tanto la presidenta del PSOE, Cristina Narbona, como la directora de la Benemérita, Mercedes González, se sacudían la responsabilidad de las cloacas de sus hombros. ¿Aguantarán? La normalidad era esto, no lo de Ceuta: que los chorizos a los que nombras y enriqueces terminen rompiendo la omertá. El PSOE, Zapatero y Sánchez siempre impulsaron la delación; pero ahora el tsunami de confesiones los puede arrasar a ellos.