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HorizonteRamón Pérez-Maura

Ya no somos una democracia

Vivimos una agonía que sólo se debe al autoritarismo de un presidente que va a hacer lo legal y lo ilegal para no salir del Palacio de la Moncloa mientras todo se derrumba a su alrededor

Ya puede La 1 de TVE seguir sacando el no piso de Ayuso. El golpe que está representando Ceuta para la inmensa mayoría de los españoles no se borra con un no problema. Sinceramente no entiendo cómo se pudo cometer el error de comprar el piso desde una empresa pública. Conozco un poco cómo es esa vivienda porque tengo amigos que viven en esa escalera y efectivamente hubiera podido emplearse para despachos. Pero partiendo de una premisa que no se cumplía: que la comunidad de vecinos permitiese el establecimiento de oficinas. Lo que no era el caso.

La Comunidad de Madrid puso a la venta el ático de Martínez Campos y aquello se cerró sin la comisión del más mínimo delito. Ni siquiera una falta. Y en Televisión Española esa no noticia sigue teniendo prioridad sobre los 140 muertos de Ceuta, los diez mil invasores asentados por ahora en esa ciudad, la incapacidad del presidente del Gobierno para señalar al verdadero responsable de la invasión y las causas por las que Sánchez no se atreve a decir la verdad. Tampoco es que la haya dicho nunca hasta ahora. Y eso sí que sería una noticia.

Yo creo que no es una exageración decir que España ya no es una democracia comparable con nuestros vecinos occidentales. Nosotros estamos muy por debajo de los estándares requeribles en Europa. El debate del pasado jueves en el Congreso de los Diputados fue muy ilustrativo. El presidente del Gobierno se quedó absolutamente solo. Todos los partidos de la cámara, menos el suyo, se manifestaron en su contra con diferentes matices. Menos mal que el debate no requería votación porque hubiera sido una humillación mayúscula.

¿Dónde creen que puede ocurrir que un país sufra una invasión, parte de su territorio nacional siga ocupado por los invasores más de un mes después, la inmensa mayoría de los representantes de la soberanía nacional se manifiesten contra la gestión del Gobierno, incluyendo partidos miembros de la coalición gobernante y que no pase nada? Y en esa desavenencia podemos incluir la falta de aplausos de la ministra de Defensa, Margarita Robles. Por eso digo que esto ya no es una democracia. No estoy seguro de lo que es, porque creo que sería exagerado afirmar que ya estamos en una dictadura. Si fuera el caso este periódico no podría hacerse cada día en Madrid. Pero es incuestionable que, con la deriva de este Gobierno, no es que la coalición que lo sustenta ya no sea compacta. Es que no lo es ni el sector socialista del Gabinete.

Vivimos una agonía que sólo se debe al autoritarismo de un presidente que va a hacer lo legal y lo ilegal para no salir del Palacio de la Moncloa mientras todo se derrumba a su alrededor. Y sobre cómo se estrecha el cerco sobre su protegido, José Luis Rodríguez Zapatero, mejor hablamos otro día. Porque esto tiene cada vez más pinta de que va a vivir una temporada a la sombra y no de una encina. Mantenido por usted y por mí.