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El astrolabioBieito Rubido

Marruecos no es nada sin España

La democracia no tiene por qué ser un régimen débil. El espectáculo que estamos dando evidencia lo que dije más arriba, padecemos a un Gobierno enfermo, con metástasis en otras instituciones

El problema que padecemos los españoles es que tenemos un Gobierno enfermo. Se encuentra en estado terminal, pero quiere prolongar su agonía hasta el final. A ellos, a Pedro y su panda, ya que no hay partido, no les gusta la eutanasia, a pesar del entusiasmo que ponen en su defensa. Como consecuencia de ese padecimiento, de esa debilidad, se encuentra arrodillado y, por ende, arrodilla a la nación que gobierna ante un vecino notablemente más débil e inferior que nosotros. La gran pregunta, el expediente X de todo esto, es conocer la razón última por la que un tipo tan soberbio como Sánchez no se atreve a hacerle frente a Marruecos. Un país incómodo, con unas élites perversas, enemigo histórico nuestro, pero mucho menor en todos los órdenes. En ese sentido, estuvo muy bien Adolfo Suárez cuando le recordó a Hassan II que podía bombardear Rabat en cuestión de horas. Claro que entre un gigante como Suárez y un enano político como Sánchez hay un abismo en las acepciones más variadas.

Marruecos ya ha demostrado que, de manera torticera, con atentados como el 11-M o la invasión de ilegales de Ceuta, puede poner a nuestro país en aprietos. Ocurre eso porque al frente del Gobierno enfermo se encuentra el presidente más débil de toda nuestra historia. No se recuerda un caso igual. A nada que se le haga frente, como haría el Reino Unido, Francia, Italia, Alemania, Dinamarca o cualquier país que posea un mínimo de autoestima, Marruecos se arruga. De hecho, esta última bravuconada, orquestada por el aparato policial y represor del país vecino, ya les está saliendo mal.

En la mayoría de las inteligencias de los países avanzados la invasión de Ceuta ha colocado a los marroquíes como lo que son, un régimen inflable, al que hay que tener permanentemente bajo sospecha. Un país de bravucones que todavía tiene a la mayoría de su población en la más absoluta de las pobrezas. España es el país que más ha ayudado a Marruecos y algunos en Rabat comienzan a darse cuenta de que se han equivocado. El PIB por habitante de España es de 38.627 euros y el de Marruecos es de 4.673, es decir 8,3 veces más el nuestro. La economía española es casi once veces mayor que la marroquí. Nosotros contamos con casi dos billones de euros, mientras que Marruecos apenas cuenta con un PIB de 182.000 millones de euros.

Lo mismo ocurre en dotación militar, en armamento, en hospitales, en educación y en todos los ratios que podamos analizar. Repito, España y su generosidad han sido fundamentales para la satrapía de Mohamed VI. A nada que contemos con un Gobierno que posea un mínimo de dignidad y fortaleza, no como el enclenque moral que ahora nos gobierna, nuestro país deberá colocar en su sitio a un vecino tan incómodo. A Marruecos le iría mejor llevándose bien con nosotros que tratando de enfrentarse, aunque sea, como en ellos es costumbre, de manera traicionera y por la puerta de atrás.

Cuando en su día decidieron que ningún marroquí pasase por España en la operación Estrecho, que permite a los emigrantes acudir a pasar las vacaciones con su familia, aquello causó estragos en la economía vecina. No encontraron puertos ni en Francia ni en Portugal. Una vez más, nuestras carreteras y puertos son fundamentales para ellos. Insisto, si España se plantase seriamente ante Marruecos, declarando el estado de sitio y expulsando a los invasores en veinticuatro horas y poniendo en marcha un boicot económico a ese país, el vecino sufriría mucho. Desde España salen cada año, en remesas, al margen de las ayudas gubernamentales, más de 600 millones de euros con destino Rabat y todo su territorio.

La democracia no tiene por qué ser un régimen débil. El espectáculo que estamos dando evidencia lo que dije más arriba, padecemos a un Gobierno enfermo, con metástasis en otras instituciones. Urge una regeneración democrática. Lo de Ceuta es una evidencia. Una cosa es la situación excepcional que estamos sufriendo y otra muy distinta que no se haga por respetar el ordenamiento jurídico de nuestro país.

Mientras no poseamos una política equilibrada de convivencia y firmeza con el invasor exterior, tenga la forma y el aspecto que tenga, seguirán creciendo en Europa partidos como Alternativa por Alemania (AfD) que ayer arrasó, con casi la mitad de los votos, el cincuenta por ciento, en las elecciones regionales de Sajonia-Anhalt. Al parecer, las imágenes de Ceuta les ayudaron mucho y las han repetido en su campaña hasta la saciedad.

Lo mejor que puede hacer Marruecos es llevarse bien con España, por tanto con Europa, que ya ha tomado nota, y dejar de organizar atentados, invasiones y proferir amenazas.